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El diálogo de Sten contiene una lista de las conversaciones que Sten entabla con los otros compañeros, en las cuales hablan sobre el pasado de cada uno y sus reacciones a los eventos del juego.

Sten y Alistair[]

  • Alistair: ¿Tú nunca conversas? Ya sabes, entablar una charla educada para que la gente esté más relajada.
  • Sten: ¿Quieres decir que debería hacer comentarios sobre el tiempo antes de rebanarle la cabeza a un hombre?
  • Alistair: Olvídalo.
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  • Alistair: ¿De verdad pasaste veinte días en esa jaula?
  • Sten: Calculo que más bien serían treinta. Dejé de contarlos al cabo de un tiempo.
  • Alistair: ¿Y qué hacías? Es decir... Veinte días es mucho tiempo para estar sentado en un sitio, sin hacer nada.
  • Sten: Cuando hacía buen día, planteaba acertijos a los transeúntes, ofreciéndoles tesoros si respondían correctamente.
  • Alistair: ¿De verdad?
  • Sten: No.
  • Alistair: Ay, qué lástima. Era una historia muy interesante.
───────
  • Alistair: ¿Sabes que nunca me has contado por qué pasaste tanto tiempo en esa jaula?
  • Sten: En efecto.
  • Alistair: Bueno... ¿Y qué hacías allí dentro?
  • Sten: Un ejercicio de instrucción. Veía un objeto y trataba de pensar en todas las palabras de vuestra lengua que comienzan por la misma letra.
  • Alistair: Eso... Espera. Espera un momento. Me estás tomando el pelo otra vez, ¿verdad?
  • Sten: No.
  • Alistair: No irás a decirme que te pasaste veinte días jugando al "veo veo" contra ti mismo, ¿verdad?
  • Sten: En Lothering hay un montón de cosas que empiezan por "G".
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  • Alistair: Mmmm... Veo, veo... una cosita que empieza por la letrita... "G".
  • Sten: ¿Un guarda gris? ¿Habla de sí mismo?
  • Alistair: Oh. Se te da realmente bien.
  • Sten: (Suspira)
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  • Sten: Desenvaina.
  • Alistair: ¿Me hablas a mí?
  • Sten: Desenvaina el arma.
  • Alistair: ¿Por qué? ¿Nos atacan?
  • Sten: Quiero comprobar lo que eres capaz de hacer.
  • Alistair: ¿Quieres luchar conmigo? ¿Así, de repente?
  • Sten: Eres un guarda gris. ¿Cómo piensas enfrentarte a un archidemonio si no eres capaz de luchar contra mí?
  • Alistair: Es un misterio, lo admito.
  • Sten: ¿Debo dejar que tu debilidad nos condene a todos? Desenvaina la espada. Intentaré no dejarte mutilado permanentemente.
  • Alistair: No tengo que demostrarte nada. Olvídalo.
  • Sten: Así que tienes valor. Lástima que no quieras usarlo.
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(Si Alistair se convierte en rey)

  • Alistair: Oye, cuando sea rey, puede que algún día tenga que entablar negociaciones con los qunari.
  • Sten: Mi pueblo no negocia.
  • Alistair: ¿Qué quieres decir? Negociaron un tratado de paz después de la guerra y, hasta donde yo sé, lo han cumplido.
  • Sten: Firmaron en un trozo de papel. Pero solo porque sabían que vosotros creíais en él.
  • Alistair: ¿Y qué diferencia hay entre eso y negociar?
  • Sten: Abandonaron la lucha por sus propias razones. Y un día la reanudarán. El acuerdo no significa nada para ellos.
  • Alistair: Pero pensaba que tu pueblo creía en el honor.
  • Sten: Y así es. El honor de los qunari es lo que volverá a llevar nuestras naves hasta vuestras costas.


Shale y el Perro[]

  • Perro: (El perro mira a Sten y menea la cola)
  • Sten: No me mires así.
  • Perro: (El perro sigue mirando, con un poco más de decisión)
  • Sten: No. Bajo ningún concepto.
  • Perro: (Aúlla)
  • Sten: No hay tiempo. Tenemos cosas que hacer.
  • Perro: (Aúlla)
  • Sten: Vale. Tráeme el palo. Pero es la última vez, te lo juro.
  • Perro: (Ladra alegremente)
───────
  • Sten: ¿Qué quieres ahora?
  • Perro: (Ladra)
  • Sten: No te entiendo.
  • Perro: (Aúlla)
  • Sten: ¿Estás intentando decirme algo sobre un niño en un pozo?
  • Perro: (Perro lanza a Sten una mirada interrogante)
  • Sten: ¿No? En ese caso, da igual...
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  • Perro: (Emite un gruñido sordo y amenazador)
  • Sten: (Emite un gruñido de furia)
  • Perro: (Emite un gruñido fuerte)
  • Sten: (Emite un fuerte y aterrador rugido)
  • Perro: (Ladra con ferocidad y se abalanza sobre Sten)
  • Sten: Eres un verdadero guerrero, digno de todo respeto.
  • Perro: (Ladra alegremente)


Sten y Leliana[]

  • Sten: Estuviste en la Capilla. ¿Eras sacerdotisa?
  • Leliana: No, no. Solo era una hermana seglar.
  • Sten: ¿Y eso qué significa?
  • Leliana: Que vivía y trabajaba en la Capilla, pero no hice los votos.
  • Sten: Así que... ¿eras una especie de sacerdotisa aficionada?
  • Leliana: Oh, no, las hermanas seglares no tienen los mismos deberes que las sacerdotisas, ni de lejos.
  • Sten: De modo que no eras una sacerdotisa, no habías hecho los votos, no tenías sus mismas obligaciones, pero vivías entre ellas, ¿no?
  • Leliana: ¡Sí!
  • Sten: ¿Eras una huésped de la Capilla?
  • Leliana: Mmm... Algo así...
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  • Sten: Cantas mucho.
  • Leliana: Así es. La música me alegra el alma. ¿Quieres que deje de hacerlo?
  • Sten: No he dicho tal cosa. ¿Eso era parte de vuestro Cantar?
  • Leliana: (Se echa a reír) ¡No! Era una balada sobre un salteador de caminos y una camarera que estaba enamorada de él. ¿No has oído la letra?
  • Sten: A mí todas vuestras palabras me parecen iguales. De hecho, habría jurado que era una canción sobre verduras.
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  • Leliana: He visto lo que estabas haciendo.
  • Sten: ¿Eh?
  • Leliana: No te hagas el inocente conmigo.
  • Sten: ¿De qué estás hablando?
  • Leliana: Estabas jugando con ese gatito.
  • Sten: No había... ningún gatito.
  • Leliana: ¡Sten, te he visto! Estabas meneando un trocito de bramante delante de él.
  • Sten: Estaba entrenándolo.
  • Leliana: ¡Eres un sentimental!
  • Sten: No quiero que volvamos a hablar de esto.
  • Leliana: ¡Sentimental!

(Alternativo a lo arriba mencionado)

  • Leliana: He visto lo que estabas haciendo.
  • Sten: ¿Eh?
  • Leliana: No te hagas el inocente conmigo.
  • Sten: ¿De qué estás hablando?
  • Leliana: ¡Estabas recogiendo flores!
  • Sten: No, eso no es verdad.
  • Leliana: ¡Claro que sí!
  • Sten: Eran hierbas medicinales.
  • Leliana: ¡Eres un sentimental!
  • Sten: No quiero que volvamos a hablar de esto.
  • Leliana: ¡Sentimental!
───────
  • Sten: Deja de hacer eso.
  • Leliana: (Se ríe quedamente) ¿El qué?
  • Sten: Eso. Mirarme y soltar risitas.
  • Leliana: ¡No puedo evitarlo! ¡Es que eres tan grande y estoico! ¿Quién iba a pensar que eres un sentimental?
  • Sten: Deja de decir eso. Soy un soldado del Beresaad. No soy un "sentimental".
  • Leliana: (Se ríe tímidamente) Sentimental.
  • Sten: Odio a los humanos.
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  • Sten: (Suspira) Leliana, ¿qué quieres de mí?
  • Leliana: ¡Nada! Simplemente, siento curiosidad. Hay muchas cosas que no sabemos sobre ti, Sten. ... salvo que eres un sentimental.
  • Sten: Deja de decir eso, por favor.
  • Leliana: Lo siento. No pretendía burlarme de ti. Tener buen corazón no es malo, Sten. Simplemente, no me lo esperaba.
  • Sten: ¿Por qué?
  • Leliana: ¡Porque eres un qunari! En los cuentos se os retrata como si fuerais huracanes y terremotos, en lugar de seres racionales.
  • Sten: Los qunari somos más peligrosos precisamente porque somos seres racionales.
  • Leliana: No lo entiendo. ¿Qué quieres decir?
  • Sten: Por tu bien, espero que nunca lo descubras.
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  • Leliana: He oído historias sobre los qunari, ¿sabes?
  • Sten: ¿Sí?
  • Leliana: Conquistaron casi todo el norte. Tevinter, Rivain, Antiva... La mayor parte del territorio quedó arrasada. En los reinos del norte, se dice que los qunari son implacables. Despiadados. Algo así como un alud, en lugar de una invasión. Hicieron falta tres marchas exaltadas para empujarlos hasta el mar.
  • Sten: La próxima vez lo haremos mejor.
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  • Sten: ¿Por qué estás aquí?
  • Leliana: ¿Qué quieres decir?
  • Sten: Las mujeres son sacerdotisas. O mercaderes. O artesanas. O granjeras. Pero no luchan.
  • Leliana: No sé qué responder a eso...
  • Sten: Es algo que no hacen. Simplemente.
  • Leliana: ¿Quieres decir que en tu pueblo no hay magas ni guerreras?
  • Sten: Pues claro que no. ¿Para qué iban a querer nuestras hembras convertirse en varones?
  • Leliana: ¿Pero qué dices? No se trata de convertirse en varones.
  • Sten: No deben hacerlo. Eso solo genera frustración.
  • Leliana: Sten... No, da igual, dejemos el tema.
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  • Leliana: ¿Hay bardos qunari?
  • Sten: ¿Por qué no iba a haberlos?
  • Leliana: No sé. No me parecéis un pueblo muy apegado a la música.
  • Sten: No sé. No me parecéis un pueblo muy apegado a la música.


Sten y Morrigan[]

  • Morrigan: Eres muy callado, Sten.
  • Sten: Según con quién se me compare.
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  • Sten: ¿Conoces la kasaanda? ¿La... drosera, en lengua común?
  • Morrigan: Creo que no..
  • Sten: ¿No? Como os parecéis tanto, pensé que estabais emparentadas.
  • Morrigan: ¿Y eso qué quiere decir? ¿Qué es la drosera?
  • Sten: Una flor.
  • Morrigan: ¿Sí? De modo que soy como una flor, ¿no? Qué inesperado.
  • Sten: Una flor que atrapa y devora insectos.
  • Morrigan: Ah, eso sí que me lo esperaba. (Se ríe entre dientes)
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  • Morrigan: Tengo entendido que los qunari tenéis vuestros propios magos. ¿Es cierto?
  • Sten: Tú no lo entenderías.
  • Morrigan: ¿Que no lo entendería? ¿Crees que me falta capacidad intelectual? ¿O te preocupa que pueda sentir simpatía por mis... hermanos?
  • Sten: Elige tú.
  • Morrigan: (Se ríe entre dientes) ¿Así esperas hacerme enfadar?
  • Sten: Solo lamento que tu pueblo no tenga una actitud apropiada y civilizada hacia la magia.
  • Morrigan: Mmm. Qué hostilidad.
  • Sten: Y sigues hablando. Asombroso.
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  • Morrigan: Bueno, ¿vas a seguir mirándome como si estuviera cubierta de sanguijuelas?
  • Sten: Al menos, con las sanguijuelas llevarías algo.
  • Morrigan: ¡Un puritano! Qué encantador. Me esperaba un paranoico. Mejor así. Si tienen que mirarme, prefiero que sea con lujuria.
  • Sten: Sigue intentándolo, entonces.
  • Morrigan: ¿Sí? ¿Quieres que vaya probando cosas? Tú puedes decirme frío o caliente.
  • Sten: Te ahorraré tiempo. Frío.
  • Morrigan: (Se ríe entre dientes) Eres un bromista.
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  • Morrigan: ¿Has cambiado de idea, Sten? Si quieres saberlo, he soñado contigo.
  • Sten: Pero a ti sí, en caso de que estuviera interesado en una criaturilla como tú. El acto qunari es... desagradable.
  • Morrigan: ¿Desagradable? ¿En qué sentido? Ahora sí que estoy interesada.
  • Sten: Letal.
  • Morrigan: ¿Y si no me importara? Me encanta que haya un poco de... animación.
  • Sten: La animación terminaría al final.
  • Morrigan: Lo dices como si estuviera empezando a atizar tu pasión, mi querido Sten.
  • Sten: Parshaara. ¿Por qué me incordias?
  • Morrigan: (Se ríe entre dientes) Porque es divertido, simplemente.

(Si el Guarda tiene un romance con Morrigan)

  • Morrigan: ¿Has cambiado de idea, Sten? Si quieres saberlo, he soñado contigo..
  • Sten: ¿No le perteneces al guarda gris?
  • Morrigan: De hecho, no le pertenezco a nadie. Y estoy segura de que no le molestaría.
  • Morrigan: ¿Desagradable? ¿En qué sentido? Ahora sí que estoy interesada.
  • Sten: Letal.
  • Morrigan: ¿Y si no me importara? Me encanta que haya un poco de... animación.
  • Sten: La animación terminaría al final.
  • Morrigan: Lo dices como si estuviera empezando a atizar tu pasión, mi querido Sten.
  • Sten: Parshaara. ¿Por qué me incordias?
  • Morrigan: (Se ríe entre dientes) Porque es divertido, simplemente.
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  • Morrigan: Pareces sumido en tus pensamientos, mi querido Sten. ¿Estás pensando en mí, tal vez? ¿En nosotros dos, juntos al fin?
  • Sten: Sí.
  • Morrigan: Yo... ¿Cómo has dicho?
  • Sten: Necesitarás una armadura, creo. Y un yelmo. Y algo para morder. ¿Es fuerte la dentadura de los humanos?
  • Morrigan: ¿Que si es fuerte mi dentadura?
  • Sten: Los dientes qunari pueden atravesar el cuero, la madera e incluso el metal, con tiempo suficiente. Lo que me recuerda que podría tratar de usar el hocico.
  • Morrigan: El hocico...
  • Sten: En ese caso, necesitarás una barra de hierro con un extremo curvo. Caliéntala al fuego primero, o puede que ni me entere.
  • Morrigan: Creo que será mejor que no sigamos adelante.
  • Sten: ¿Estás segura? Si sirve para satisfacer tu curiosidad...
  • Morrigan: Sí, sí. De verdad que creo que es lo mejor.
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  • Sten: ¿Para qué estás aquí?
  • Morrigan: ¿Perdona?
  • Sten: Obviamente, no eres una sacerdotisa. Pero ¿no deberías estar... regentando una tienda o trabajando en una granja, en lugar de luchando?
  • Morrigan: ¿Te atreves a decirme cuál es mi lugar, qunari? Eres muy valiente.
  • Sten: Es algo que no se hace.
  • Morrigan: Claro que se hace. No seas tan ciego.
  • Sten: Digo la verdad. No soy yo el que está ciego.
  • Morrigan: Mira a tu alrededor. En esta tierra verás magas y guerreras.
  • Sten: Eso aún está por demostrar.
  • Morrigan: ¿El qué? ¿Que luchen? ¿O que sean mujeres?
  • Sten: Ambas cosas.
  • Morrigan: ¿Así que, para ti, no soy una mujer? Mmm. Me alegro de saberlo.
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(Si el Guarda tiene un romance con Morrigan)

  • Sten: ¿Qué intentas hacer, mujer?
  • Morrigan: No intento hacer nada. Y no me hables en ese tono.
  • Sten: Con el guarda.
  • Morrigan: (Se ríe entre dientes) Ah. ¿Deseas una demostración?
  • Sten: ¿Crees que puedes controlarlo? ¿Es que te ha fallado tu magia?
  • Morrigan: No sabes de qué hablas, qunari.
  • Sten: Puede que no. Pero reconozco una víbora cuando la veo.


Sten y Oghren[]

  • Oghren: Vamos. ¿Quién ha comido repollo?
  • Sten: ¿Por qué me preguntas a mí?
  • Oghren: Supongo que pensaste que debíamos participar todos de la fiesta, ¿no?
  • Sten: (Suspira)
  • Oghren: ¡Reconócelo, culo gigante! ¡Has parido una nube de la que deberías sentirte orgulloso!
  • Sten: Mmph.
  • Oghren: Espero que ya hayas pensado un nombre, ¿eh?
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  • Sten: Enano.
  • Oghren: ¿Qué?
  • Sten: Deja de ponerte en medio.
  • Oghren: ¡Deja tú de tropezar conmigo!
  • Sten: Si no fueras tan insignificante, no lo haría.
  • Oghren: Ah, vale... ¡Tu madre!
  • Sten: Qué decepcionante. Me esperaba más de ti.
  • Oghren: Lo siento. Ha sido improvisado.
───────
  • Oghren: Así que has perdido el arma, ¿eh?
  • Sten: ¿Y?
  • Oghren: ¿Usas una vaina vacía, entonces?
  • Sten: ...
  • Oghren: ¿Te han sustraído la pica?
  • Sten: ¿"Sustraído"? ¿Has leído esa palabra en un libro?
  • Oghren: Puede. Tendrás que reconocer que está bien.
  • Sten: (Suspira)

(Si Zevran ha sido reclutado)

  • Oghren: Me la ha enseñado el elfo. Tienes que reconocer que está bien.
  • Sten: (Suspira)


Sten y Shale[]

  • Shale: Nunca había oído hablar de una criatura llamada qunari.
  • Sten: Entonces es que no has estado muy atenta. No llegamos a la costa el año pasado. Llevamos siglos aquí.
  • Shale: He estado atenta. De hecho, no he hecho otra cosa durante todos estos años y, sin embargo, no recuerdo que nadie en el pueblo mencionara a los qunari.
  • Sten: Confiar en los humanos como fuente de información es una necedad.
  • Shale: Son bastante ignorantes, ¿verdad? Y débiles. En el mejor de los casos.
  • Sten: En Par Vollen tenemos unas criaturas similares. Los humanos las llaman "monos". Son alimañas estúpidas y cobardes. Profieren agudos chillidos cuando las amenazan y se lanzan sus propias heces.
  • Shale: Es una comparación excelente. Me pregunto si estarán emparentados...
  • Sten: Posiblemente.
───────
  • Sten: No comprendo lo que es un gólem. ¿Para qué hace falta crear una criatura así?
  • Shale: ¿Para qué se forja una espada? Para matar a tus enemigos.
  • Sten: Pero tú no eres una espada, gólem. Hablas como una criatura viva, pero actúas como una posesión. No sé qué pensar de ti.
  • Shale: (Resopla) No soy una posesión, al menos desde que se rompió la vara de control.
  • Sten: ¿No? Sigue en tu corazón. ¿Eres consciente de ello? "Era tras era se han alzado los hombres para decirle al mundo: 'A partir de lo que me antecedió fui forjado, pero ahora soy algo nuevo, más grande que mis antecesores'." "Y así, cada hombre camina menguado por el mundo, abandonado y sin probarse. Menos que la totalidad de su ser."
  • Shale: ¿Es un acertijo?
  • Sten: (Suspira) Eso parece.
───────
  • Shale: ¿Todos los qunari son igualmente poderosos?
  • Sten: No estoy aquí para saciar tu curiosidad, criatura.
  • Shale: Eso es cierto. Creo que me he comportado como un humano charlatán. Mis disculpas.
  • Sten: No, soy yo el que debe disculparse. No eres un humano. Eres una obra superior.
  • Shale: El qunari es muy amable. Si todo su pueblo es como él, me extraña que no haya podido aplastar a los humanos bajo su bota.
  • Sten: Lo mismo pienso yo.
  • Shale: Solo hay que mirarlos. Son tan...
  • Sten: ¿Pequeños?
  • Shale: ¡Exacto!
  • Sten: Tú y yo pensamos igual, kadan.
───────
  • Shale: ¿Qué probabilidades de éxito calcula el qunari?
  • Sten: ¿Para el/la guarda gris? Muy pocas o ninguna.
  • Shale: ¿Y por qué lo/la sigue, entonces? Yo no arriesgo la vida, pero él sí.
  • Sten: Mi misión no es diferente a la del/la guarda gris. Debo llegar hasta el final de esto.
  • Shale: ¿Preferiría morir a abandonar su misión?
  • Sten: Sin duda. En una gesta así se puede cosechar mucho honor, por improbable que sea la victoria.
  • Shale: El honor es algo muy curioso. Dista mucho de ser práctico.
  • Sten: ¿Y de qué sirve lo práctico cuando conduce a la cobardía y el vacío? Es mejor morir bien que vivir.
  • Shale: Una... teoría interesante.
  • Sten: La vida es valiosa, Shale. Pero solo si se utiliza.
───────
  • Shale: Tengo una pregunta sobre religión para el qunari.
  • Sten: Por ti, kadan, responderé.
  • Shale: ¿Su "qun" aceptaría como converso a un gólem?
  • Sten: No lo sé. Nunca ha sucedido. Aceptamos a criaturas de todas clases, siempre que ellas estén dispuestas a aceptar su lugar en el mundo.
  • Shale: ¿Y qué lugar es ése?
  • Sten: Un lugar de igualdad. En el seno del qun, todos los individuos existen para servir.
  • Shale: Mmm. Eso ya no resulta tan atractivo. ¿El qunari también consideraría a los pájaros sus iguales?
  • Sten: ¿Pájaros? Los pájaros no son más que... animales. La iluminación no es para ellos.
  • Shale: Excelente. Parece muy prometedor.
───────
  • Shale: He oído una curiosa historia sobre los qunari.
  • Sten: Habla, kadan.
  • Shale: Me han contado que les ponen correa a los magos. ¡Correa! ¡Qué idea más deliciosa!
  • Sten: No es algo que nos proporcione placer. Lo hacemos porque es necesario.
  • Shale: ¿Y por qué no acabar con sus miserias? Aplastarles la cabeza y terminar. Es rápido. Eficaz. Divertido.
  • Sten: Hombres como ésos te han ofendido, así que tu sed de sangre es disculpable. Pero lamento el destino de esos magos. Aun así, deben servir, igual que todos. En el seno del qun, todos deben encontrar su lugar.
  • Shale: El lugar del que vienes parece maravilloso. ¡Magos con correa! ¿Qué será lo próximo que se les ocurra?
  • Sten: Tal vez ponerte una correa a ti, kadan.
  • Shale: Mmm. Eso ya no parece tan divertido, en efecto.
───────
  • Shale: La última vez que charlamos, el qunari habló de la igualdad.
  • Sten: Dije que todos somos iguales en el qun, sí.
  • Shale: ¿Y los humanos? No serán tan iguales como los demás, ¿no?
  • Sten: Todo el que acepta el qun tiene su lugar, como cualquier otro. En las tierras que hemos ocupado, hasta los elfos abrazan esta idea.
  • Shale: ¿Y si ese lugar está en el fondo?
  • Sten: Si uno pertenece allí, allí es donde debe estar.
  • Shale: Los qunari son un pueblo muy práctico, Sten.
  • Sten: Siempre lo he dicho. Pero gracias.
───────
  • Shale: Debo decir que ha sido agradable luchar junto al qunari.
  • Sten: Lo mismo digo. Eres una criatura muy notable, kadan. Un guerrero temible.
  • Shale: No más que el qunari, sin duda. ¡Es maravilloso cómo abate a sus enemigos!
  • Sten: Sonrío cada vez que lanzas tu grito de guerra, porque sé que tus enemigos tiemblan.
  • Shale: Podría pasarme todo el día observándolo... Su habilidad, su forma, la forma en que la luz incide sobre sus músculos... Es decir... Sí, bien hecho. Bien luchado.
  • Sten: Lo mismo digo.
  • Shale: Bien.


Sten y Wynne[]

  • Wynne: ¿Eres friolero, Sten?
  • Sten: ¿"Friolero"? No conozco esa palabra.
  • Wynne: El sitio del que procedes es mucho más cálido que éste, ¿no? ¿No sientes frío?
  • Sten: Supongo que sí.
  • Wynne: Imagino que no será fácil encontrar capas de tu tamaño, ¿verdad? Mmmm...
  • Sten: ¿Cómo?
  • Wynne: Nada, nada, no te preocupes. Me pregunto dónde se podrá encontrar una madeja de buen hilo de lana...
───────
  • Sten: ¿Por qué no dejas de mirarme así, maga?
  • Wynne: Te pido perdón. No pretendía mirarte fijamente. Nunca había visto a un qunari.
  • Sten: Puedes parpadear de vez en cuando. Seguiré aquí.
───────
  • Sten: ¿Para qué estás aquí?
  • Wynne: ¿Cómo dices?
  • Sten: Las mujeres son artesanas o mercaderes. O granjeras, aunque... tú no tienes aspecto de tal. La guerra no es su lugar.
  • Wynne: No te haces una idea de lo equivocado que estás.
  • Sten: Es algo que no hacen. Simplemente.
  • Wynne: No lo entiendo. ¿Entre los qunari no hay magas? ¿Ni guerreras?
  • Sten: Pues claro que no. ¿Para qué iban a querer nuestras hembras convertirse en varones?
  • Wynne: ¿Crees que yo deseo convertirme en un hombre?
  • Sten: No puedes hacerlo. Eso solo te causaría frustración.
  • Wynne: Mmm. Lo mismo pasa con esta discusión. No hablemos más de ello, Sten.
  • Sten: Como desees.
───────
  • Wynne: Puedes dejar de encogerte, Sten. No voy a hacerte daño.
  • Sten: No temo por mí.
  • Wynne: ¿Qué se supone que significa eso?
  • Sten: Una maga descontrolada es un peligro, tanto para sí misma como para todo cuando la rodea.
  • Wynne: Preferiría que no me hablases de ese modo.
───────
  • Wynne: ¿Todos los qunari son tan callados como tú?
  • Sten: ¿Todas las magas son tan charlatanas como tú?
  • Wynne: Buena respuesta.



Sten y Zevran[]

  • Zevran: Tengo entendido que hay elfos en tierras de los qunari, Sten.
  • Sten: Hay elfos en todas partes.
  • Zevran: Mm. Sí. Bueno, el caso es que he oído que los qunari colocan a los elfos al mando. De los humanos, me refiero. ¿Es cierto?
  • Sten: En algunos casos.
  • Zevran: ¿Solo en algunos? ¿En cuáles?
  • Sten: En los de los que están al mando. Así es la senda del qun.
  • Zevran: ¿Y cómo decide el qun quién debe estar al mando?
  • Sten: Los tamassrans evalúan a todos y los ubican en función de sus méritos.
  • Zevran: Pero, en términos generales, ¿los elfos alcanzan puestos más altos que los humanos en la sociedad qunari?
  • Sten: En algunos casos.
  • Zevran: De vuelta al principio. Es como hablar con un molino de agua.
───────
  • Sten: ¿Por qué os hacéis llamar "cuervos"? Los cuervos son carroñeros, no asesinos.
  • Zevran: He oído que, en cierto momento, pensaron en llamarse cernícalos. Pero, ya sabes. No sonaba bien. No tenía magia.
───────
  • Zevran: Tienes una actitud muy desdeñosa hacia los elfos, mi querido qunari.
  • Sten: No te lo tomes como algo personal, elfo. Tengo una actitud desdeñosa hacia todo el mundo.
───────
  • Zevran: "Sten" no es un nombre, ¿verdad?
  • Sten: ¿Siempre empiezas las conversaciones así?
  • Zevran: Es tu rango, ¿verdad? Conocí a algunos qunari en Antiva. No tenían demasiada conversación, pero eran bastante agradables a la vista.
  • Sten: No eran qunari.
  • Zevran: ¿No? ¿Qué eran, entonces? ¿Enanos muy grandes con un ridículo acento?
  • Sten: Tenían rostros de qunari, pero eran los tal-vashoth. Demonios de Seheron. Han abandonado el Qun.
  • Zevran: Pero sus títulos eran como los vuestros. Lo que me lleva a preguntar, ¿cómo te llamas, entonces?
  • Sten: Con "Sten" es suficiente.
  • Zevran: Pero no es tu nombre.
  • Sten: Es quien soy.
───────
  • Sten: Una vez conocí a una compatriota tuya, elfo.
  • Zevran: ¿Sí? ¿Entonces has estado en Antiva?
  • Sten: No. Hasta que llegué a Ferelden, nunca había dejado las islas. Venía a Seheron dos veces al año con los mercaderes que compraban especias en la jungla del norte. Entre los mercaderes, solo ella hablaba con los antaam. Preguntaba cosas sobre la jungla, sobre su interior y sobre las cosas que se podían encontrar en ella. Nosotros le seguíamos la corriente. Era... un alma desgraciada.
  • Zevran: ¿En qué sentido desgraciada?
  • Sten: Era un cuervo, como tú. Enviada por el imperio de Tevinter para asesinar a los kithshoks, los líderes del ejército de Seheron. Lo sabíamos y lo lamentábamos por ella.
  • Zevran: Me sorprende que no la matarais.
  • Sten: No había necesidad. Con sus preguntas solo pretendía descubrir el camino hasta nuestras fortificaciones a través de la jungla. Y un día se internó en ella en busca de su objetivo. Encontramos los trozos de su cuerpo en un árbol, donde los felinos moteados los habían guardado para luego. No le habíamos dicho que los kithshoks eran los que negociaban todos los acuerdos comerciales en el puerto.
  • Zevran: Entonces es que era una estúpida. Me temo que no puedo sentir muchas simpatías por ella.
  • Sten: Era su ignorancia lo que nos inspiraba lástima, no su error. Creía que atesorábamos las cosas que nos gustan, como hace su pueblo. Lo lamentábamos por ella, lamentábamos que pensara que solo algunas personas son importantes.
───────
  • Zevran: Entonces, ¿tu vaina está vacía, mi amigo qunari?
  • Sten: ¿Mi vaina?
  • Zevran: No parece muy enhiesta.
  • Sten: ¿Dedicas tu tiempo libre a prepararlas?
  • Zevran: Oh, no. Me surgen en la inspiración del momento.
  • Sten: Pues entonces deberías ponerlas por escrito. En silencio.

(alternativo si Oghren ha sido reclutado)

  • Zevran: Entonces, ¿tu vaina está vacía, mi amigo qunari?
  • Sten: ¿Mi vaina?
  • Zevran: No parece muy enhiesta.
  • Sten: No sé quién es peor, el enano o tú.
  • Zevran: Oh, yo, sin duda. Sus mejores frases me las copia a mí.


Sten y Loghain[]

  • Loghain: Dime, ¿para qué vinieron los qunari a Thedas?
  • Sten: Ya sabes la respuesta a eso.
  • Loghain: ¿Sí?
  • Sten: Sí. ¿Para qué vinieron los humanos?
  • Loghain: Los humanos siempre han estado aquí.
  • Sten: ¿Sí? No es lo que dicen los elfos.
  • Loghain: Hace tanto tiempo de eso que se puede decir que la humanidad lleva en Thedas toda la eternidad.
  • Sten: Entonces tenéis un concepto muy limitado de la eternidad.
───────
  • Sten: Ignoraba que fuera una costumbre humana convertir en camaradas a los enemigos vencidos.
  • Loghain: No lo es. Éstas son... circunstancias particulares.
  • Sten: Es... alentador.
  • Loghain: ¿Alentador? ¿Por qué?
  • Sten: Puede que os estéis volviendo como los qunari. Lo cual no estaría mal.
  • Loghain: ¿Quieres decir que los qunari sí convierten en camaradas a los enemigos vencidos?
  • Sten: Los qunari no derrochan recursos. Y pocos recursos son más valiosos que las vida
  • Loghain: ¿Y cómo conseguís que vuestros enemigos trabajen para vosotros?
  • Sten: Por si no lo sabías, somos un pueblo muy persuasivo.
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  • Sten: ¿Y por qué los abandonaste?
  • Loghain: ¿Cómo dices?
  • Sten: A los hombres de Ostagar. Eran tus camaradas, ¿no?
  • Loghain: Lo eran.
  • Sten: Tu sitio era el campo de batalla.
  • Loghain: ¿Acaso los soldados qunari nunca retroceden?
  • Sten: Nunca tienen la necesidad.
  • Loghain: Nosotros sí.


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