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El diálogo de Leliana contiene una lista de las conversaciones que Leliana entabla con los otros compañeros, en las cuales hablan sobre el pasado de cada uno y sus reacciones a los eventos del juego.

Comentarios de Leliana[]

  • (Añadida al grupo) "En efecto."
  • (Sacada del grupo) "¡De todos los...!" o "¡Sangre y condenación!"
  • (Derrotada en combate) "¡Tenemos que ayudarlos!"
  • (Entrando en sigilo) "Sin hacer el menor ruido, ¿verdad? (Se ríe entre dientes)"
  • (Entrando en sigilo) "Sin hacer ruido."
  • (Entrando en sigilo) "No me verán llegar."
  • (Durante el combate): "¡Intentaré ser piadosa!"
  • (Durante el combate): "Supongo que la violencia puede ser la solución... a veces."
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  • (Cerca de casa de Marjolaine) "Ah, Denerim... Si hay tiempo, me gustaría buscar a Marjolaine. Tenemos una deuda que saldar."
  • (Entrando al mercado central) "Una vez compré un algodón de azúcar aquí. Se me pegó en el pelo. Durante días me costó peinármelo, pero estaba riquísimo."
  • (Entrando la taberna El Noble Roído) "¡Mira lo que lleva esa mujer! ¿Está bebida o simplemente tiene mal gusto?"
  • (Exterior de Maravillas de Thedas) ¿Crees que venderán cintas de seda en esa tienda? Llevo mucho tiempo pensando en engalanar mis botas."
  • (Dentro de Maravillas de Thedas) "¡Ooh! ¡Zapatitos de cristal!."
  • (Entrando en La Perla) "Una vez trabajé en un burdel sirviendo té. Fue muy halagador. Ah, qué tiempos."
  • (Fuera de la casa del Arl Eamon) "Dicen que, si te das la vuelta y tiras una moneda a la fuente sin mirar, volverás a Denerim. Siempre que el chambelán del arl no te arroje a las mazmorras, claro."
  • (Puertas de la elfería) "¡Es una verdadera elfería! ¡Nunca había estado en una! ¡Qué emocionante!"
  • (En el árbol vhenadahl) "Ése es el "árbol del pueblo", creo. El vhenadahl."
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  • (Entrando a los muelles del lago Calenhad) "¿Ves esa torre? ¡Las vistas desde lo alto deben de ser espectaculares!"
  • (En la costa del lago Calenhad) "¿Será muy profundo el lago? ¿Podemos bañarnos en él?"
  • (Entrando en los aposentos de los aprendices) "Esto es una crueldad. Ese destino no se lo merecería ni un animal."
  • (Hablando con Keili) "No, no digas eso. No es verdad. Mereces vivir, igual que cualquier otro."
  • (Entrando en los aposentos de los magos superiores) "¿Oyes eso? Creo que hay alguien por aquí cerca."
  • (En el estudio de Irving) "Esto debía de pertenecer a alguien importante."
  • (Entrando en el gran salón) "No me gusta este sitio. Me siento como si me vigilaran."
  • (Viendo la corrupción en los aposentos de los templarios) "No... Buf... Voy a tener pesadillas."
  • (Enfrentando al demonio del deseo "Está alimentándose de sus más profundos deseos y arrebatándole la voluntad. Es... es pecaminoso."
  • (Al ser adormilada por el demonio de la pereza) "No escucharé tus mentiras, demonio. No tienes... poder sobre mí..."
  • (En el Velo) "Nunca había estado despierta en un sueño..."
  • (Confrontando al demonio de la pereza) "Has tratado de separarnos. Nos has dividido porque nos tienes miedo, ¿verdad?"
  • (Acercándose a Cullen) "¿Hay alguien por ahí? Oh, espero que sigan vivos."
  • (Recoger las cuatro notas de los aprendices) "Aquí se han perdido más conocimientos de los que algunos han tenido nunca. Qué... triste."
  • (Recoger la última nota del aprendiz) "No creo que esta historia tenga un final feliz para nuestro joven escritor."
  • (Derrotar a Shah Wyrd) "¿Así que esa cosa no era más que un pensamiento aleatorio? ¿Qué poder tendrían las mentes que lo liberaron?"
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  • (Exterior de la capilla de Risco Rojo)) "¿Cadáveres que andan? ¿Será algo que hay en el agua?"
  • (Acercándose al molino en Risco Rojo) "Oh, un molino. Una vez me subí a las aspas de uno. No acabó muy bien..."
  • (Túnel secreto en las mazmorras de Risco Rojo) "Me pregunto quién construyó este túnel y por qué."
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  • (Subiendo la primera pendiente en Refugio) "No me gusta este sitio. Es demasiado silencioso. Aquí pasa algo, lo noto."
  • (Por la pendiente que conduce a la capilla) "Parece que estén entonando el Cantar. Quizá deberíamos ir a echar un vistazo."
  • (Entrando al templo en ruinas) "¡No puedo creer que esto siga en pie! El templo debe de tener miles de años de antigüedad."
  • (Entrando en la biblioteca del templo en ruinas) "Supongo que a nadie le importará si cojo prestados uno o dos libros, ¿verdad?"
  • (Estatua de Maferath) "Maferath estaba tan celoso del poder de Andraste que se la entregó al imperio, quien la ejecutó."
  • (Estatua de Hessarian) "Dicen que el arconte Hessarian oyó la voz del Hacedor mientras Andraste ardía en la pira y por eso decidió poner fin a su sufrimiento."
  • (Cavernas de la montaña) "¿Lava? ¿Crees que la montaña está a punto de entrar en erupción? Porque no me gustaría estar aquí cuando lo haga."
  • (En la cima de la montaña tras ver al dragón celestial) "Dicen que la música amansa a las fieras, pero no pienso poner a prueba esa teoría."
  • (Entrando al Desafío) "Debemos... debemos de estar cerca. Esto es suelo sagrado. Lo noto."
  • (Entrando a la sala del rompecabezas del puente) ¡Oh, qué divertido! ¡Apuesto a que tenemos que colaborar, juntar las manos y cantar una alegre canción para cruzar!"
  • (Sugiriendo la solución del rompecabezas del puente) "Sospecho que vamos a tener que colaborar para pasar."
  • (Al accionar una placa) "Esa parte del puente parece estar ahí, pero no creo que esté en realidad. Probemos otra cosa."
  • (Resolviendo el rompecabezas del puente en el Desafío) "¡Qué emocionante! ¿Podemos repetirlo?"
  • (Entrando a la sala de la urna) "No... no... no sé qué decir..."
  • (Acercándose a la urna) "Nunca soñé que llegaría a poner los ojos sobre la Urna de las Cenizas Sagradas... No... no tengo palabras para expresar..."
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  • (Saludando al Hahren Sarel) "Me llamo Leliana y no soy guarda gris. Es un honor estar aquí; he oído muchas cosas sobre tu pueblo." (Origen dalishano requerido)
  • (En el campamento dalishano) "Debo decir que pensaba que sería mucho más complicado encontrar a los dalishanos. ¿Crees que este clan nos habrá dejado que lo encontremos?"
  • (Cerca del redil de hallas en el campamento dalishano) "No se puede negar que las hallas son unas criaturas orgullosas y bellas. Es como si fueran conscientes de lo especiales que son."
  • (Entrando en el bosque de Brecilia) "Dicen que aquí la frontera con el Velo es muy tenue y suceden toda clase de cosas extrañas."
  • (Cerca de las ruinas de Tevinter) "Buf. ¡Me siento como si lleváramos horas andando en círculos!"
  • (Después de que los hombres lobo se retiren a las ruinas) "'Camina con cuidado por el corazón del bosque, pues los agravios pasados se recuerdan y lamentan aún.'"
  • (En la puerta bloqueada de las ruinas) "Parece que han bloqueado la salida. Tenemos que encontrar otro modo de seguirlos."
  • (Al bajar las primeras escaleras de las ruinas del nivel superior) "¿Crees que es seguro estar aquí? Me ha parecido oír un ruido como el que hace un muro al desmoronarse."
  • (Escuchando al dragón de las ruinas del nivel superior) "Este pasillo me da mala espina. ¿Por qué no damos media vuelta?"
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  • (Entrando en el campamento de la superficie de las montañas de la Espalda Helada) "¡Mira cuánta gente vendiendo su mercancía a voz en grito! Es casi como una ciudad en miniatura."
  • (Observando las estatuas de los paragones) "¿Crees que venderán miniaturas de ésas en la ciudad? Me encantaría tener algunas de adorno."
  • (Entrando al barrio Plebeyo de Orzammar) "Qué... grande..."
  • (Salida a los Caminos de las Profundidades) "Oye, ¿qué hay ahí abajo?"
  • (Exterior de la taberna Tragos) "Cuidado con ese charco de... lo que sea."
  • (Entrando a la taberna Tragos) "Una vez bebí un dedal de cerveza enana. Desperté una semana después en Jader, sin llevar nada más que los zapatos y una toalla."
  • (Entrando en Escorial) "Creo... creo que he pisado algo."
  • (En la palestra de los juegos) "He oído que hay muchas normas en los juegos. Y que se ponen como locos si las quebrantas."
  • (Entrando al barrio del Diamante) "Por lo que conozco de la política de los enanos, me sorprende que no hayamos visto sangre en las calles."
  • (Exterior del palacio) "Mira, cuando acabe todo esto, no me importaría conseguir trabajo aquí. Podría cantar, contar historias, ayudar al rey a bajar cosas de las estanterías altas..."
  • (Vista panorámica) "Necesito un momento de silencio para solazarme con esta preciosa vista."
  • (Entrando en las Trincheras de los Muertos) "Es curioso. No hemos visto ninguno de esos nugs desde hace tiempo. ¿Se los habrán comido los engendros tenebrosos?"
  • (Sobre los cadáveres de engendros tenebrosos en las Trincheras de los Muertos) "Uf, qué asco. ¿Quién podría hacerle algo así... incluso a un engendro tenebroso?"
  • (Más cadáveres de engendros tenebrosos en las Trincheras de los Muertos) "¿Crees que el responsable tendrá tiempo de ver que no somos engendros tenebrosos?"
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  • (En la ciudad de Denerim durante la batalla final) "Parece que la mayoría de la gente logró escapar antes de que llegara la horda. Es un alivio."
  • (Entrada del Fuerte Drakon) "¿Ése es fuerte Drakon? Es nuestro objetivo, ¿no?"
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  • (Entregando las noticias de muerte) "Debes saber que tu marido está ahora con el Hacedor." o "No conocía demasiado bien a tu marido, pero estoy seguro de que era un buen hombre. Ha caído luchando."
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  • (Inspeccionando a Shale) "Parece... parece un gólem, ¿verdad? Un gólem de verdad y no una estatua. Me pregunto cómo habrá llegado hasta aquí."
  • (Activando a Shale) "¡Pobrecito mío! Será muy pero que muy aburrido."
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  • (Entrando a Pico del Soldado) "Algunos llaman a este lugar el Pico Perdido. Antes del decreto del rey Maric, los últimos guardas grises de Ferelden vivían aquí. Oh, me ha dado un escalofrío."
  • (Al ver el primer recuerdo de Pico del Soldado) "He oído cosas parecidas en baladas orlesianas. Una belleza atrapada en un sueño. En la canción, Bellissa nunca despierta."
  • (Considerando pactar con Sophia) "No lo dirás en serio. No queda nada de la comandante Dryden. Está poseída."
  • (Conociendo Avernus) "Cuidado. Este... hombre ha estudiado cuestiones prohibidas por el Hacedor. Puede que parezca frágil, pero no te fíes de él."

Leliana y Alistair[]

  • Alistair: Bueno... Te lo preguntaré sin rodeos. ¿Fuiste monja?
  • Leliana: Tú serías monje antes de convertirte en templario, ¿no?
  • Alistair: Nunca llegué a ser templario. Los guardas grises me reclutaron antes de que hiciera los votos definitivos.
  • Leliana: ¿Alguna vez te arrepientes de haber dejado la Capilla?
  • Alistair: No, nunca. ¿Y tú?
  • Leliana: Sí. Puede que no me creas, pero allí encontré paz. Un tipo de paz que nunca había conocido.
  • Alistair: El monasterio era tan apacible que a veces me ponía a gritar hasta que acudía corriendo uno de los hermanos. Luego les decía que solo estaba poniéndolos a prueba. Nunca se sabe, ¿verdad?
  • Leliana: Yo... no, nunca hice nada como eso. Me gustaba el silencio.
  • Alistair: Tú misma. Pero te aseguro que la expresión de sus caras no tenía precio.
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  • Leliana: ¿Qué era esa... sopa que preparaste anoche?
  • Alistair: Ah, ¿eso? Es un guiso fereldeno tradicional de cordero y guisantes. ¿Te gustó?
  • Leliana: Ah, así que... era cordero, ¿no? Tenía cierta... textura que normalmente no asocio al cordero.
  • Alistair: ¿No comías estofado de cordero y guisantes en Lothering?
  • Leliana: Allí la comida es sencilla. Trigo, en forma de galletas o pan, y verduras de la huerta, poco cocinadas. Los guisos pesados no abundan.
  • Alistair: Ah, entonces, lo más probable es que el último cordero que probaras estuviese cocinado al estilo orlesiano. La comida no hay que prepararla así, de manera tan elaborada y pretenciosa. Pero aquí en Ferelden hacemos las cosas como es debido. Cogemos los ingredientes, los arrojamos al caldero más grande que podemos encontrar y la cocinamos todo el tiempo posible, hasta que todo adquiere un color grisáceo uniforme. Cuando la comida se ha ablandado del todo y no parece nada apetitosa, sabemos que está hecha.
  • Leliana: Me estás tomando el pelo.
  • Alistair: (Se echa a reír) Tienes que comer en más posadas fereldenas.
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  • Alistair: ¿Sabes? He oído hablar de los bardos de Orlais...
  • Leliana: ¿Y quién no? Son bastante famosos.
  • Alistair: Las historias que oí eran un poco... picantes. Tenían que ver con su modo de asesinar a sus víctimas. Cómo conseguían que... bajaran la guardia.
  • Leliana: Si esas historias fueran ciertas, ¿quién querría a un bardo en su corte?
  • Alistair: Oh, no sé, el peligro tiene su atractivo, ¿no? Además, no podríais ser todos asesinos. Yo me arriesgaría. Si las historias fueran ciertas, me refiero.
  • Leliana: Teníamos normas sobre esas cosas. Normas muy estrictas.
  • Alistair: ¿Como por ejemplo? No vas a contármelo, ¿verdad?
  • Leliana: Digamos que yo tenía razones sobradas para ingresar en la Capilla, ¿de acuerdo? Y dejémoslo ahí.
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  • Alistair: Nunca entenderé cómo puedes moverte de forma tan silenciosa.
  • Leliana: Me ha costado muchos años aprender a hacerlo y, aun así, no soy la mejor.
  • Alistair: ¿No utilizabas el sigilo cuando espiabas?
  • Leliana: Cada uno tenía su manera de hacer las cosas. Algunos preferían que no se los viera y utilizaban las sombras y la oscuridad para ocultarse. Yo me di cuenta que no era tan malo que me vieran mientras no se fijasen en mí y se olvidaran pronto de haberlo hecho. Me especialicé en fundirme con el entorno, en no llamar la atención y en aparentar que tenía todo el derecho del mundo a estar allí. Es como ser invisible, pero de otro modo.
  • Alistair: Ah, ya, pero he oído que a menudo seducías a tus objetivos. Ellos sí que se acordarían de ti.
  • Leliana: No si estaban muertos...
  • Alistair: Oh.
  • Leliana: Morir en compañía de una seductora preciosidad... Dime que no es una muerte tan mala...
  • Alistair: No sé si tomarte en serio... Pero a veces me das miedo.


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  • Alistair: A ver, deja que te lo pregunte sin rodeos: ¿crees que el Hacedor te habló de verdad? ¿Que te encomendó una misión?
  • Leliana: ¿Quién te ha dicho eso? ¿Ha sido él? ¿Estáis hablando de mí a mis espaldas?
  • Alistair: Cálmate. Solo siento curiosidad. No serías la primera que asegura que el Hacedor le ha hablado. Hay cientos de casos registrados en los archivos de la Capilla. Pero todos ellos estaban...
  • Leliana: ¿Locos? ¿No crees que me lo he preguntado yo misma una o dos veces?
  • Alistair: ¿Te lo has preguntado? ¿Y qué dijo el Hacedor al respecto?
  • Leliana: He tenido visiones. No es que el Hacedor y yo... conversemos sobre las cosas de la vida.
  • Alistair: Oh, no sé. Por lo que he oído, el Hacedor no está demasiado receptivo últimamente. En realidad, se dedica a mirarse el ombligo.
  • Leliana: ¡Eso es una herejía! Y, además, te estás burlando de mí. Deja de hacerlo, por favor.
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(Tras dejar Lothering)

  • Alistair: ¿Y qué crees que será de toda la gente a la que hemos dejado en Lothering?
  • Leliana: Algunos de ellos llegarán hasta Denerim. Muchos morirán. Se hará la voluntad del Hacedor.
  • Alistair: ¿No preferirías haberte quedado? Para ayudar a la gente, me refiero.
  • Leliana: Si nadie detiene la Ruina, todos morirán. Lo mejor que podemos hacer, tanto tú como yo, es estar aquí.
  • Alistair: Entonces, ¿te parece bien dejar morir a unos pocos por el bien de muchos? Yo... no estoy tan seguro. Me siento mal por haber abandonado a toda esa gente, asustada e impotente.
  • Leliana: Estás haciendo lo que debes, Alistair. Aún veremos cosas peores... Tienes que endurecerte por dentro, ya lo sabes.
  • Alistair: Eso nunca se me ha dado demasiado bien. Lo de endurecerme, digo. A veces prefiero ser un poco débil. Lo cierto es que sí, lo prefiero.
  • Leliana: No te creo. Y, en cualquier caso, tampoco tenemos elección.
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(Si el Guarda tiene un romance con Morrigan)

  • Alistair: ¿Qué, te has enterado? Morrigan y él... Ya sabes.
  • Leliana: ¿No tienes nada mejor que hacer que cotillear como una solterona? Además, seguro que te ha oído. La discreción no es lo tuyo.
  • Alistair: No, mira, ni siquiera está prestando atención.
  • Leliana: Mmmm. Puede. No... no creerás que se trata de algo serio, ¿verdad? Esa mujer es un demonio maléfico.
  • Alistair: Vaya, vaya, ¿quién está cotilleando ahora? ¡Je, je!
  • Leliana: Eres tú el que ha empezado, si no te importa que te lo recuerde. Y yo... ¡Bueno, se acabó!
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(Si la Guarda tiene un romance con Alistair)

  • Alistair: Bueno... Eres una chica, ¿verdad, Leliana?
  • Leliana: ¿Sí? Qué noticia. ¿Y cuándo ha ocurrido?
  • Alistair: Solo quería unos consejos. ¿Qué debería hacer si... si creo que una chica es especial y...?
  • Leliana: ¿Quieres cortejarla? Te daré un buen consejo: no debes cuestionar su feminidad.
  • Alistair: Vale, sí. Buena idea.
  • Leliana: ¿Por qué me lo preguntas? ¿Tienes miedo de que las cosas no avancen de manera natural?
  • Alistair: ¿Y por qué iban a hacerlo... cuando me dedico a preguntarles a las chicas si son chicas?
  • Leliana: Eso forma parte de tu atractivo, Alistair. Eres un poco despistado. Resulta encantador.
  • Alistair: ¿Entonces debo ser despistado? ¿No acabas de decir que no debo decir ese tipo de cosas?
  • Leliana: Sé tú mismo. Sabes cómo se hace, ¿no?
  • Alistair: Vale, olvida que te lo he preguntado.
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(Si un Guarda hombre tiene un romance con Leliana)

  • Alistair: Entonces... ¿lo vuestro continúa? ¿No va en contra de tus votos?
  • Leliana: ¿Cómo? ¿Qué clase de pregunta es ésa? ¿Qué es "lo nuestro"?
  • Alistair: Claro, estoy totalmente ciego. No vi cómo os comíais con la mirada antes.
  • Leliana: Él no me estaba comiendo con la mirada. ¿Lo estaba haciendo? ¿Lo dices en serio?
  • Alistair: Ahora que lo preguntas, no estoy tan seguro. Puede que no. No sé... También podría preguntárselo.
  • Leliana: ¡No hagas eso! Por favor. No puedes hacerlo...
  • Alistair: Sí que puedo, pero no lo haré. Cuando quisiera darme cuenta, estaría haciendo de correo para pasarle tus notitas de amor.
  • Leliana: Pero... Métete en tus propios asuntos. ¡Qué ultraje!
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(Si el/la Guarda tiene un romance con Zevran)

  • Alistair: Me estaba preguntando... ¿Qué ve una mujer como tú en un sujeto como Zevran?
  • Leliana: Oh, es bastante apuesto. ¿Por qué lo preguntas?
  • Alistair: Por nada. Simplemente... ¿No te parece un poco excesivo? El pelo, la ropa...
  • Leliana: No lo entiendo. ¿Un poco excesivo el qué? ¿Tienes algún problema con él?
  • Alistair: Aparte de que es un asesino que ha intentado matarnos en más de una ocasión, no. La verdad es que no. ¿A las mujeres os gustan esas cosas?
  • Leliana: En el sitio del que procedo sí, oh, sí.
  • Alistair: Ah. ¿En serio? Ya veo.
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(Tras haberse revelado el linaje de Alistair)

  • Leliana: Hay grandes historias de reyes perdidos que vuelven a su tierra para reinar, revestidos de gloria...
  • Alistair: Yo no me he perdido. Ni soy rey, ya que estamos. Y no hay nada glorioso en mí.
  • Leliana: Eres el hijo de Maric. Eres el legítimo rey de Ferelden.
  • Alistair: Soy el hijo de una doncella enamoradiza y de un hombre indiscreto que, casualmente, era el rey. Mira, no puedo ser rey. A veces me cuesta hasta saber qué bota va en cada pie.
  • Leliana: Todos los días hay completos idiotas que ascienden a posiciones de poder. Y tú no eres un completo idiota.
  • Alistair: Qué alivio.
  • Leliana: Y no te preocupes por lo de las botas. Los reyes no tienen que vestirse solos. Para eso están los consejeros, ¿no?
  • Alistair: Y las doncellas enamoradizas, según parece.


Leliana y el Perro[]

  • Leliana: Eres un perro muy guapo. Es lo que pienso siempre que te miro.
  • Perro: (¡Ladra alegremente!)
  • Leliana: La señora Cecilie, con la que viví tras la muerte de mi madre, tenía un perro. Uno pequeño, de los que se llevan bajo el brazo o en el regazo. ¿Cómo se llamaba...? Ah, sí. Bombón. Oh, era terrible. Cuando sabía que te acercabas, se escondía, ¿sabes? Y entonces se te abalanzaba sobre los tobillos. Tenía unos colmillos afilados como navajas... No sabes cómo dolían. A mí me atacó una vez. Se me lanzó a la pierna. Pensé que era una rata enferma y le di un puntapié. Bombón cruzó todo el cuarto volando y pasó por encima de la balaustrada. Sobrevivió, pero, después de eso, no volvió a acercarse a mí.
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  • Leliana:He estado poniendo por escrito el relato de nuestras aventuras y estaba tratando de dar con una descripción apropiada para ti. No te pareces a ningún animal que yo haya conocido. Tu inteligencia y tu capacidad de comprensión parecen casi humanas. Bueno, déjame ver... Eres leal, ¿verdad? Eso es evidente. Y muy, muy listo... Eso también es evidente. Eres aterrador cuando debes, pero puedes ser delicado y dulce como una paloma en otros momentos. Y también juguetón... y a veces glotón...
  • Perro: (Perro interrumpe a Leliana, con una serie de ladridos cortos y secos)
  • Leliana: ¿No? ¿Y a qué viene tanto pedir las sobras de la comida?
  • Perro: (Aúlla)
  • Leliana: Bueno, muy bien. No eres un glotón. Simplemente... un amante de la buena mesa. ¿Te parece mejor?
  • Perro: (Ladra alegremente y menea la cola)


Leliana y Morrigan[]

  • Leliana: Estaba preguntándome, Morrigan... ¿Tú crees en el Hacedor?
  • Morrigan: No, claro. Dejé atrás el miedo primitivo a la luna, así que no necesito tener fe en cuentos para poder conciliar el sueño por las noches.
  • Leliana: Pero esto no puede ser un accidente. Los espíritus, la magia, todas las cosas oscuras y luminosas que nos rodean... Tú sabes que existen.
  • Morrigan: El hecho de que existan no presupone el diseño inteligente por parte de una ausente figura paternal.
  • Leliana: ¿Entonces no existe más que el azar? ¿Nuestra presencia aquí es fruto de una feliz coincidencia?
  • Morrigan: Tratar de imponerle el orden al caos es un empeño fútil. La naturaleza es, en esencia, caótica.
  • Leliana: Yo no creo eso. Creo que tenemos un propósito. Todos nosotros.
  • Morrigan: Y el tuyo es fastidiarme, según parece.
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  • Leliana: ¿Así que no crees en ningún poder superior?
  • Morrigan: Por lo que veo, es algo que te preocupa mucho. No, no creo. ¿Debería?
  • Leliana: ¿Y entonces qué crees que ocurre cuando morimos? ¿Nada?
  • Morrigan: Yo no iré a sentarme a la diestra del Hacedor, si te refieres a eso.
  • Leliana: Solo los que son dignos acaban a la diestra del Hacedor. Muchas almas tristes quedan abandonadas en el vacío, sin esperanza y perdidas para siempre.
  • Morrigan: ¿Y qué prueba tienes de eso? Yo solo veo espíritus, no fantasmas errantes de perversos infieles.
  • Leliana: Debe de ser triste no desear nada, no amar nada y no esperar recompensa alguna en la otra vida.
  • Morrigan: Sí, la angustia me desgarra por dentro. Has llegado hasta el fondo de mi tristísimo corazón.
  • Leliana: Te estás burlando de mí.
  • Morrigan: ¿Te has dado cuenta? Parece que tu perspicacia no conoce límites.
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  • Leliana: Deja que te pregunte una cosa, Morrigan. ¿Y si realmente existe el Hacedor?
  • Morrigan: Entonces tendré que preguntarme por qué ha abandonado su creación. Me parece una terrible irresponsabilidad por su parte.
  • Leliana: Nos abandonó porque estábamos decididos a salirnos con la nuestra, aunque eso nos costara caro, y Él no soportaba presenciarlo.
  • Morrigan: ¿Cómo lo sabes? No puedes preguntárselo. Puede que se haya marchado a una creación completamente diferente y haya decidido abandonar este fracaso, que ahora prefiere olvidar.
  • Leliana: No necesito saberlo, porque tengo fe. Creo en Él y siento su esperanza y su amor.
  • Morrigan: "Fe". Con qué rapidez invocan esas palabras quienes carecen de respuesta.
  • Leliana: ¿Cómo es posible que alguien que practica la magia tenga tan poca capacidad de creer en aquello que no puede ver?
  • Morrigan: La magia es real. Puedo tocarla y gobernarla, y no necesito fe para que me llene por dentro. Si estás buscando un poder superior, ahí lo tienes.
  • Leliana: Pero solo si puedes controlarlo. No envidio la soledad que debes de sentir en ocasiones, Morrigan.
  • Morrigan: Déjame... en paz. Cualquier soledad sería preferible a esta... incesante cháchara.
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  • Leliana: Dicen que tu madre es Flemeth, una bruja de la espesura de Korcari.
  • Morrigan: También dicen que lavarte los pies en invierno hace que cojas frío en la cabeza, pero todos sabemos que eso no es cierto. Pero a veces hay cosas que son ciertas, como por ejemplo ésta.
  • Leliana: ¿Conoces las historias que se cuentan sobre...?
  • Morrigan: Pues claro. ¿Acaso crees que mi madre iba a quedarse sin contarme todas las historias de su juventud?
  • Leliana: La mía también me contaba historias. A ella le debo mi amor por los cuentos y las leyendas antiguas.
  • Morrigan: Mmph. Las que me contaba mi madre me helaban la sangre y me atormentaban en sueños. Una niña pequeña no quiere oír historias sobre los hombres de la espesura a los que su madre se lleva a la cama y a los que utiliza hasta dejarlos agotados, antes de matarlos. Una niña pequeña no quiere oír que se espera lo mismo de ella cuando sea mayor.
  • Leliana: Ah... Eh... Entiendo.
  • Morrigan: No. No lo creo.
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  • Leliana: ¿Conoces historias de la espesura?
  • Morrigan: Ninguna de las que a ti te gustan. No hay princesas encerradas en altas torres ni caballeros que se abalanzan sobre ejércitos enteros.
  • Leliana: ¡Eso no es lo único que me gusta!
  • Morrigan: ¿Quieres que te cuente historias sobre los chasind de la espesura? ¿Quieres saber cómo torturan a sus enemigos hasta la muerte? ¿O prefieres un cuento sobre ciertas criaturas ponzoñosas que ponen sus huevos sobre tu piel para que sus crías puedan devorarte viva al eclosionar? ¿O te gustaría una historia sobre la cocina de mi madre? Es, en mi opinión, la más aterradora de todas ellas.
  • Leliana: Eh... no. Prefiero no saber nada de esas cosas...
  • Morrigan: Entonces no tengo historias para ti.
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  • Leliana: Eres muy hermosa, Morrigan.
  • Morrigan: Dime algo que yo no sepa.
  • Leliana: Pero siempre vistes con harapos. Supongo que te conviene... Un pequeño desgarrón aquí, un agujero allá, para mostrar un poco de carne. Lo entiendo...
  • Morrigan: Sabrás que he vivido toda mi vida en un bosque, supongo.
  • Leliana: A lo mejor podríamos buscar un bonito vestido para ti algún día. De seda... No, mejor de terciopelo. El terciopelo es más grueso, más apropiado contra el frío de Ferelden. Un terciopelo rojo oscuro, sí... con bordados dorados... y con un escote generoso, claro está. No queremos esconder tus encantos.
  • Morrigan: Deja de mirarme los pechos de ese modo. Es perturbador.
  • Leliana: ¿No estás de acuerdo? Y si tiene un buen escote, habrá que recogerte el pelo, para que se vea ese precioso cuello...
  • Morrigan: Estás loca. Antes dejaría que me vistiera Alistair.
  • Leliana: ¡Será muy divertido, te lo prometo! ¡Podemos elegir también los zapatos! ¡Oh, zapatos! ¡Podríamos ir de compras juntas!
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(Si el Guarda tiene un romance con Morrigan y Leliana)

  • Morrigan: No me gusta compartir lo que es mío. Ya deberías saberlo.
  • Leliana: No te he pedido nada tuyo, que yo sepa.
  • Morrigan: Tampoco te lo habría prestado. Te aconsejo que desistas y te busques uno para ti.
  • Leliana: ¿Un qué?
  • Morrigan: No te hagas la ingenua conmigo. Si lo que estás buscando es una competición, la tendrás.
  • Leliana: La gente del campo sois muy raros. Y muy posesivos.
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(Si el Guarda tiene un romance con Morrigan y Leliana)

  • Morrigan: Veo que sigues empeñándote en estar donde no se te quiere.
  • Leliana: ¿Estás celosa? ¿Se trata de eso? Porque no creo que sea asunto tuyo adónde voy y adónde no.
  • Morrigan: Oh, puedes seguir igual, si lo deseas. Simplemente te estoy avisando de que afrontarás las consecuencias.
  • Leliana: No olvides, Morrigan, que también yo tengo mis propios recursos. No hagas promesas que luego no puedas cumplir.
  • Morrigan: Yo siempre cumplo lo que prometo.
  • Leliana: Hablar es muy fácil.
  • Morrigan: ¿Y eso lo dice una bardo?
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(Si el Guarda tiene un romance con Morrigan y Leliana)

  • Morrigan: No creerás de verdad que va a preferirte a ti.
  • Leliana: Qué curioso. Estaba a punto de decirte lo mismo.
  • Morrigan: ¿Ah, sí? ¿Y qué crees tú que tienes que ofrecer?
  • Leliana: No lo sé. Pero si acabamos juntos será porque me ama. Y eso es algo real.
  • Morrigan: Ah, el amor. Un fruto que se pudre muy rápido en la rama y luego solo puede ofrecer un recuerdo de su dulzura. ¿Qué vale, en realidad?
  • Leliana: Todo. Eso solo puede ignorarlo una persona reseca y vacía por dentro.
  • Morrigan: Ya veremos.

(Si el Guarda se ha acostado con Morrigan, pero no con Leliana)

  • Morrigan: No creerás de verdad que va a preferirte a ti.
  • Leliana: Qué curioso. Estaba a punto de decirte lo mismo.
  • Morrigan: Pues nos hemos acostado. ¿Lo sabías?
  • Leliana: Lo... sospechaba. Mejor. Así descubrirá antes que no tienes nada más que ofrecer.
  • Morrigan: El mundo de la carne es uno de los múltiples deleites que escondo. ¿Qué crees que hará cuando descubra que tú solo puedes ofrecerle tu frígida incompetencia?
  • Leliana: Si llegamos a ese punto... si llegamos, repito... será porque nos amamos.
  • Morrigan: Ah, el amor. Un fruto que se pudre muy rápido en la rama y luego solo puede ofrecer un recuerdo de su dulzura. ¿Qué vale, en realidad?
  • Leliana: Todo. Eso solo puede ignorarlo una persona reseca y vacía por dentro.
  • Morrigan: Ya veremos.
───────

(Si el Guarda tiene un romance con Leliana)

  • Morrigan: Tu forma de mirarlo, esa avidez... Cualquiera diría que es la primera vez que ves un hombre.
  • Leliana: Lo que yo mire no es asunto tuyo.
  • Morrigan: Es casi como si quisieras que notase tu mirada sobre él y se fijase en ti. Y puede que lo haga, pero ¿qué verá? Una chica flaca como un muchacho y con el pelo sucio y enredado.
  • Leliana: ¿Qué pretendes decir, Morrigan? ¿Que no soy atractiva? No necesito hacer comentarios despectivos sobre otras mujeres para sentirme mejor. Sé quién soy. Dices que soy yo la que intenta hacerse notar, cuando en realidad eres tú. Ha hecho caso omiso de tus insinuaciones, ¿verdad? Puede que sea hora de dejar de proyectar tus problemas en los demás.

(Si el Guarda tiene un romance con Leliana y Morrigan)

  • Morrigan: Tu forma de mirarlo, esa avidez... Cualquiera diría que es la primera vez que ves un hombre.
  • Leliana: Lo que yo mire no es asunto tuyo.
  • Morrigan: Es verdad. Sería una tontería negarlo, pero... ¿para qué iba a elegirte a ti pudiendo tenerme a mí?
  • Leliana: Estás muy segura de ti para ser una mujer que se ha criado en una ciénaga, lejos de la civilización.
  • Morrigan: ¿Y no has pensado que, a lo mejor, ése es mi atractivo? A una mujer como tú podría encontrarla en cualquier ciudad de Thedas. ¿Te crees refinada? ¿Cosmopolita? Empolvada y perfumada, transpiras elegancia, pero ¿qué hombre desea a una mujer que se queda inmóvil debajo de él, paralizada por la posibilidad de estropearse el peinado?
  • Leliana: ¿Así que estás diciendo que eres salvaje y desinhibida? Seguro que le gustan tus chillidos, porque se parecen a los de un genlock agonizante... Un sonido realmente grato para los oídos de un guarda gris. La próxima vez, intenta gritar un poco más. No creo que te hayan oído en las Anderfels.
  • Morrigan: Vaya, Leliana. Controla esos celos o te saldrán arrugas.
  • Leliana: Aléjate de mí o tendré que tomar medidas drásticas.
  • Morrigan: Vaya, una amenaza. Y yo que creía que eras civilizada...
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(Si el Guarda deja a Morrigan por Leliana)

  • Morrigan: Así que te ha elegido. ¿Crees que es un triunfo? Cuando lo mires... piensa que nunca será tuyo de verdad.
  • Leliana: Estás celosa, Morrigan. Bah, eso no es propio de...
  • Morrigan: Te burlas de mí, pero quiero que sepas que cuando esté entre tus brazos, en tu cama, diciéndote que te quiere, habrá momentos en que piense en mí.
  • Leliana: Que Andraste me perdone, pero eres una ramera, Morrigan. Una ramera cruel, que algún día se llevará su merecido.
  • Morrigan: Puede. Pero aun así, en el fondo de tu corazón, sabes que digo la verdad.
───────

(Si el Guarda tiene un romance con Morrigan en nivel Amar)

  • Leliana: Me alegro de veros juntos. El amor es maravilloso, ¿no?
  • Morrigan: ¿De qué estás hablando? ¿Qué tontería es ésa?
  • Leliana: Hablo del guarda gris y de ti. No creerás que no nos hemos dado cuenta, ¿verdad?
  • Morrigan: No hay nada de lo que darse cuenta. Lo que tú llamas "amor" no es más que un capricho pasajero.
  • Leliana: ¡Oh, no intentes engañarme! En tu interior, seguro que eres muy feliz.
  • Morrigan: Te diré una cosa y no volveremos a hablar sobre esto. El amor es una debilidad. El amor es un tumor que crece en tu interior y te hace cometer estupideces. El amor es la muerte. El amor con el que tú sueñas es algo que sería más importante que ninguna otra cosa, más que la propia vida. No conozco un amor así.
  • Leliana: Oh.
    • Morrigan: Lo que sí conozco es la pasión. El respeto entre dos iguales. Cosas mucho más valiosas, de las que tú y yo nunca volveremos a hablar. Y ahora vete.
    • (Si el Guarda a acabado previamente una relación con Leliana) Morrigan: Me ha preferido a ti. Si esperabas que hubiese escogido algo puro, dulce y acaramelado, te has confundido del todo. Lo que ha escogido es la pasión. El respeto entre dos iguales. Cosas mucho más valiosas, de las que tú y yo nunca volveremos a hablar. Y ahora vete.
───────

(Tras completar El arl de Risco Rojo)

  • Morrigan: Supongo que habrás compuesto una balada para conmemorar lo sucedido en Risco Rojo, ¿no, Leliana?
  • Leliana: ¿Por qué iba a hacer tal cosa?
  • Morrigan: Has vuelto a sacar los instrumentos, ¿no? Por decirlo así. Los bardos cogen los sucesos importantes y fabulan con ellos.
  • Leliana: ¡Lo que pasó en Risco Rojo fue horrible! Murió muchísima gente, mancillada por fuerzas de inimaginable maldad.
  • Morrigan: No ha sido tan difícil, ¿a que no? Aunque creo que le vendría bien un poco de música.
  • Leliana: Lo dices como si hubieras disfrutado con ello. Yo apenas soporto pensarlo.
  • Morrigan: Pero al final salimos victoriosos. La victoria sin precio tiene poco valor.
  • Leliana: No hago más que pensar en lo que tuvo que pasar ese pobre niño... No, no quiero glorificar lo que ocurrió allí.
  • Morrigan: Entonces, ¿quién se enterará? Yo pensaría en ello un poco más, si estuviera en tu lugar.
───────

(Tras empezar El pasado de Leliana)

  • Morrigan: Así que, en realidad, eras una pequeña embustera.
  • Leliana: Ya tardabas en venir a regodearte.
  • Morrigan: Simplemente, el hecho de que una de las devotas hermanas de la Capilla sea un compendio de hipocresías encaja a las mil maravillas con mi imagen de esa organización.
  • Leliana: Hay gente buena en la Capilla. Muchas personas que, simplemente, están allí para ayudar a los demás.
  • Morrigan: Y, según parece, también otras que solo fingen ser buenas.
  • Leliana: Al menos yo estaba intentando mejorar. Al menos, lamentaba el mal que había hecho. Prefiero eso mil veces a ser alguien que nunca ha amado nada ni a nadie, y a sí misma menos que a nadie.
  • Morrigan: Bueno, parece que al menos has sacado la típica petulancia de la Capilla. Muy bien.


Leliana and Oghren[]

  • Oghren: ¿En la Capilla te dicen la ropa que tienes que llevar?
  • Leliana: Tenemos túnicas y cosas así.
  • Oghren: Y, eh... Ya. Túnicas. ¿Qué más?
  • Leliana: Bueno... A veces hay trajes ceremoniales...
  • Oghren: Ya. Ya. Y... ¿y luego?
  • Leliana: ¿Por qué te interesa tanto?
  • Oghren: Oh, pardiez. ¿Y bajo la túnica? ¿Lleváis pololos o no?
  • Leliana: ¿Qué?
  • Oghren: Deja de mirarme así. ¿Vais desnudas?
  • Leliana: ¿Y qué importa eso?
  • Oghren: Vale, vale. No me lo digas si no quieres. Lo acabaré descubriendo de un modo u otro.
  • Leliana: Ah, vale. Pues que tengas suerte.
───────

(Tras completar Una paragón sin parangón)

  • Oghren: (Suspira)
  • Leliana: ¿Te pasa algo? ¿Estás... estás pensando en Branka?
  • Oghren: ¿Branka...?
  • Leliana: La amabas, ¿verdad? A veces te he visto de noche, con la mirada perdida en la lejanía y los ojos llenos de tristeza... Te preguntas si se fue por algo que tú hicieras. Te preguntas si se habría quedado si hubieras hecho las cosas de manera diferente. Seguro que te amaba, en algún lugar de su interior...
  • Oghren: Esa condenada lame-rocío tenía un corazón embutido en acero. Su único amor era el Yunque. Y después de eso, el Yunque. He suspirado porque finalmente he podido expulsar una ventosidad que se resistía a salir. Debe de estar llegándote en este momento. Las mata callando, ¿eh?
  • Leliana: (Tose)
───────
  • Oghren: ¿Cómo soportas tanto aire libre? A veces levanto la mirada hacia ese gran vacío negro y me siento como si me fuera a engullir.
  • Leliana: A mí me gusta. Me encanta imaginar que el cielo asciende y asciende... Incontables campos de estrellas que dan vueltas y vueltas eternamente, en una danza parsimoniosa...
  • Oghren: No me estás... ayudando mucho. No me gusta levantar la mirada y ver una enorme e infinita nada.
  • Leliana: Antes, la gente decía que el cielo era una inmensa bóveda, creada por el Hacedor para proteger el mundo, ¿sabes? Pero la bóveda celeste cubría el mundo de sombras, así que Él creó también el sol y la luna para iluminarlo. Y luego hizo las estrellas y las distribuyó formando curiosas figuras, que el hombre, al mirar, se preguntaba qué representaban.
  • Oghren: Así que el cielo no es más que el interior de una enorme caverna.
  • Leliana: Eso es lo que creían ellos. Y los tranquilizaba.
  • Oghren: Mmph. ¿Entonces, por qué lodos barrosos lo construyó tan alto?
───────

(Tras darle a Leliana el nug mono como regalo)

  • Oghren: ¡Puag! Leliana, llévate de aquí a esta estúpida criatura.
  • Leliana: Lo siento, Oghren, ¿te ha molestado?
  • Oghren: No, pero como no tenga cuidado, voy a empezar a pensar en lo delicioso que parece. Me están entrando ganas de probar algo que me recuerde a mi casa, ¿sabes?
  • Leliana: Hum, no volveré a dejar a Amorcito suelto.
  • Oghren: ¿Amorcito? ¿Has llamado Amorcito a un nug? ¡Lo que nos faltaba, un aperitivo con patas llamado Amorcito!


Leliana y Shale[]

  • Shale: Así que debo entender que la hermana es una seguidora de ese tal "Hacedor".
  • Leliana: ¿La hermana soy yo? ¡Oh, qué gracioso! Es como si fueras mi hermano mayor... O mi hermana. O lo que sea.
    • Shale: Soy una criatura de roca. Dudo que podamos estar emparentadas en forma alguna.
    • (Si se conoce la identidad pasada de Shale) Shale: Cuando estaba viva era una enana, así que dudo que fuera posible.
  • Leliana: ¡Oh, no lo decía en sentido literal! ¿No crees que las personas pueden ser como familiares en espíritu?
  • Shale: Me he percatado de que los humanos tienden a creer en gran cantidad de cosas falsas, a pesar de contar con pruebas de sobra en sentido contrario.
  • Leliana: La fe es eso, Shale, creer en cosas de las que no hay pruebas.
  • Shale: Creer en cosas de las que no hay pruebas es ingenuidad.
  • Leliana: ¿Así que soy una ingenua?
  • Shale: Supongo que ya no somos hermanas en espíritu, ¿verdad?
───────
  • Shale: Puede que tenga que disculparme con la hermana.
  • Leliana: ¿Disculparte? ¿Por qué?
  • Shale: Por sugerir que la hermana pecaba de ingenuidad al creer en cosas que no eran reales.
  • Leliana: Ah, eso. Ya me había olvidado. Gracias por recordármelo.
  • Shale: Supongo que le ofrece cierto... consuelo... creer que las cosas ocurren conforme a un propósito superior. Todos los años que pasé en Honnleath, incapaz de moverme, me habría reconfortado creer que había alguna razón para ello.
  • Leliana: ¿Cómo sabes que no la había? Puede que el Hacedor lo hiciera para traerte hasta nosotros, hasta aquí. Una vez dijiste que no tenías propósito. Puede que solo lo estuvieras buscando en el lugar equivocado.
  • Shale: Puede. Lo pensaré.
───────
  • Shale: He estado pensando en lo que dijo la hermana.
  • Leliana: ¿En nuestra última conversación? ¿Y?
  • Shale: Me gustaría que la hermana me explicara el propósito de los pájaros.
  • Leliana: ¿Pájaros? ¿Qué... clase de pájaros?
  • Shale: Todos ellos. Los pequeños y malvados demonios que siembran el suelo con sus deyecciones. ¿Qué razones podía tener el Hacedor para crear tales seres?
  • Leliana: La misma que para crear cualquier... maldad. Como los engendros tenebrosos. Si es que se pueden... equiparar.
  • Shale: Me cuesta creer que un poder superior desencadenara el mal sobre el mundo. ¿Le divierten ese tipo de bromas?
  • Leliana: Puede que sea una lección que debemos aprender. No todas las lecciones son fáciles, Shale.
  • Shale: Mmph. Me maravilla que ese Hacedor tenga tantos seguidores. Es decir... ¡Pájaros! ¿En qué estaba pensando?
───────
  • Shale: He estado pensando un poco más en el Hacedor de la hermana.
  • Leliana: No es solo mi Hacedor, Shale, También es el tuyo. Él lo creó todo.
    • Shale: Mmph. No sé quién me creó, pero dudo mucho que fuera Él.
    • (Si se conoce la identidad pasada de Shale) Shale: Pero es que yo sé exactamente quién fue mi hacedor.
  • Leliana: Creo que te equivocas. Tu parte más importante... la parte que te convierte en ti... fue obra suya.
  • Shale: ¿Y la hermana lo cree así, a pesar de no tener ninguna prueba?
  • Leliana: Sí.
  • Shale: ¿Y la hermana sigue creyendo que ella y yo podríamos ser hermanas? ¿De espíritu?
  • Leliana: Claro. Creo que sería estupendo.
  • Shale: Supongo que podrían ocurrir cosas peores. Como recibir el asalto de una bandada de palomas.
  • Leliana: Me alegro de oír eso.
───────
  • Leliana: No sabía que fueras una chica.
  • Shale: Es que no lo soy. Soy un gólem.
  • Leliana: Pero antes eras una chica. Una enana, más bien. ¿Eso no... significa nada para ti?
  • Shale: La bardo se refiere a alguien que vivió y murió hace cinco siglos. ¿Qué tengo yo en común con esa persona?
  • Leliana: Compartes un alma con ella.
  • Shale: No es cierto... Habla con acertijos. Será mejor que desista, si no quiere que le aplaste la cabeza.
───────
  • Leliana: ¿Echas de menos tu antigua vida, Shale? ¿Los siglos de recuerdos que has perdido?
  • Shale: ¿Echa ella de menos el vientre de su madre?
  • Leliana: ¿Que si...? Bueno, no. Mi memoria no llega tan lejos.
  • Shale: Pues es lo mismo. Mi memoria también es limitada y lo que hay más allá está ahora perdido.
  • Leliana: ¿Y no recuerdas nada? ¿Absolutamente nada?
  • Shale: Hay... imágenes. Rostros para los que no tengo nombre. Lugares en los que recuerdo haber estado, pero que no sé dónde están. ¿Si echo de menos esas cosas? Carecen de contexto. Cuando pienso en ellas, solo me inspiran desasosiego.
  • Leliana: Son como sueños, entonces. Cuando despiertas, los detalles se han esfumado.
  • Shale: ¿Es eso lo que pasa cuando se sueña? Entonces sí. Puede que sea algo parecido.
  • Leliana: Qué triste, descubrir que tu vida entera ha sido un sueño olvidado. Lo siento mucho.
───────
  • Shale: La hermana lleva un calzado interesante.
  • Leliana: ¿Eh? Te... te gustan los zapatos, ¿verdad?
  • Shale: Tengo una masa considerable. Me vendría muy bien algún almohadillado para los pies, pero dudo que se pueda hacer un calzado así.
  • Leliana: Mmm. Podría encargar unas sandalias gruesas y elegantes. Con grandes cinchas de cuero. ¡Oh, sí, creo que se podría hacer! ¡Tal vez demos con un zapatero que quiera hacerlo! ¿De qué color te gustarían?
  • Shale: No creo que el color sea demasiado importante.
  • Leliana: De hecho, el color es muy importante. El color y la forma, una forma que adelgace los tobillos... cosa que no te vendría nada mal, me temo.
  • Shale: ¿Tengo... tengo los tobillos gruesos?
  • Leliana: No pasa nada. A mí no me gustan mis muslos. Lo importante es sacarle partido a lo que tienes.
  • Shale: Mmm. Muy bien. Pues quiero que los zapatos sean rojos.
  • Leliana: ¡Oh! ¡Qué audacia! ¡Tendremos que recordarlo!
───────
  • Shale: ¿Por qué me mira así la bardo?
  • Leliana: Estaba pensando en componer una canción sobre ti. La estatua con un corazón de oro... o algo parecido.
  • Shale: ¿Cree que mi corazón está hecho de oro? Está hecho de piedra, como todo lo demás. De piedra fría.
  • Leliana: Me refiero a que tienes... un buen corazón. Al menos a mí me lo parece.
  • Shale: ¿Y a eso lo llaman tener un "corazón de oro"? ¿Por qué?
  • Leliana: Eh... Porque el oro es precioso y brillante y... un corazón de oro es igualmente valioso.
  • Shale: Brillante.
  • Leliana: En cierto modo.
  • Shale:Mi corazón no puede describirse como brillante. Yo mato. Con frecuencia, y no sin placer.
  • Leliana: Has llevado una vida dura. En tu interior, en el fondo de tu ser, eres una buena persona. Estoy convencida.
  • Shale: ¿A pesar de que nunca he demostrado tal cosa? Qué curioso.
  • Leliana: No eres únicamente de piedra, Shale. En tu interior hay una persona.
  • Shale: Si es así, será porque me la habré comido.
───────
  • Leliana: No entiendo por qué odias tanto a los pájaros.
  • Shale: Porque tenía que soportar sus trinos, sus patas sobre mí y, especialmente, sus constantes ca...
  • Leliana: No te preocupes, ya entiendo esa parte. Pero solo estaban... comportándose como pájaros.
  • Shale: Exacto. Como repulsivas alimañas con alas. Los engendros tenebrosos también deben ser exterminados por comportarse como tales.
  • Leliana: ¡Pero un pájaro es una criatura de gran elegancia y belleza! ¡Abren el pico y cantan!
  • Shale: La bardo oye música. Yo oigo un alarido espectral que me hiela la sangre.
  • Leliana: Pero... ¿y los ruiseñores? ¿O los cisnes?
  • Shale: No son gorriones, es cierto. Pero siguen siendo criaturas maléficas de los cielos.
  • Leliana: (Suspira) Me rindo.
───────

(Si un Guarda hombre tiene un romance con Leliana)

  • Shale: He notado que la hermana ha pasado mucho tiempo con él.
  • Leliana: ¿Con "él"? Ah... Te refieres al guarda. Me sorprende que te fijes en esas cosas.
  • Shale: Estoy hecha de roca, pero no soy ciega.
  • Leliana: (Se ríe quedamente) Supongo que no.
  • Shale: ¿La hermana no tiene problemas por servir a dos amos?
  • Leliana: Mmm. No me gusta lo de "servir", pero supongo que te refieres al Hacedor. Ingresé en la Capilla como monja, pero no llegué a hacer los votos. Y aunque los hubiera hecho, la Capilla no prohíbe que la gente se enamore.
  • Shale: Me dijeron que la hermana abandonó el servicio del Hacedor para venir aquí.
  • Leliana: Al Hacedor nunca se lo abandona. Al menos en el corazón.
  • Shale: Eso parece una excusa para justificar la infidelidad.
  • Leliana: Eres... muy sarcástica para ser una estatua que anda, ¿sabes?
  • Shale: Eso me han dicho otras veces.


Leliana y Sten[]

  • Sten: Estuviste en la Capilla. ¿Eras sacerdotisa?
  • Leliana: No, no. Solo era una hermana seglar.
  • Sten: ¿Y eso qué significa?
  • Leliana: Que vivía y trabajaba en la Capilla, pero no hice los votos.
  • Sten: Así que... ¿eras una especie de sacerdotisa aficionada?
  • Leliana: Oh, no, las hermanas seglares no tienen los mismos deberes que las sacerdotisas, ni de lejos.
  • Sten: De modo que no eras una sacerdotisa, no habías hecho los votos, no tenías sus mismas obligaciones, pero vivías entre ellas, ¿no?
  • Leliana: ¡Sí!
  • Sten: ¿Eras una huésped de la Capilla?
  • Leliana: Mmm... Algo así...
───────
  • Sten: Cantas mucho.
  • Leliana: Así es. La música me alegra el alma. ¿Quieres que deje de hacerlo?
  • Sten: No he dicho tal cosa. ¿Eso era parte de vuestro Cantar?
  • Leliana: (Se echa a reír) ¡No! Era una balada sobre un salteador de caminos y una camarera que estaba enamorada de él. ¿No has oído la letra?
  • Sten: A mí todas vuestras palabras me parecen iguales. De hecho, habría jurado que era una canción sobre verduras.
───────
  • Leliana: He visto lo que estabas haciendo.
  • Sten: ¿Eh?
  • Leliana: No te hagas el inocente conmigo.
  • Sten: ¿De qué estás hablando?
  • Leliana: Estabas jugando con ese gatito.
  • Sten: No había... ningún gatito.
  • Leliana: ¡Sten, te he visto! Estabas meneando un trocito de bramante delante de él.
  • Sten: Estaba entrenándolo.
  • Leliana: ¡Eres un sentimental!
  • Sten: No quiero que volvamos a hablar de esto.
  • Leliana: ¡Sentimental!

(Alternativo a lo arriba mencionado)

  • Leliana: He visto lo que estabas haciendo.
  • Sten: ¿Eh?
  • Leliana: No te hagas el inocente conmigo.
  • Sten: ¿De qué estás hablando?
  • Leliana: ¡Estabas recogiendo flores!
  • Sten: No, eso no es verdad.
  • Leliana: ¡Claro que sí!
  • Sten: Eran hierbas medicinales.
  • Leliana: ¡Eres un sentimental!
  • Sten: No quiero que volvamos a hablar de esto.
  • Leliana: ¡Sentimental!
───────
  • Sten: Deja de hacer eso.
  • Leliana: (Se ríe quedamente) ¿El qué?
  • Sten: Eso. Mirarme y soltar risitas.
  • Leliana: ¡No puedo evitarlo! ¡Es que eres tan grande y estoico! ¿Quién iba a pensar que eres un sentimental?
  • Sten: Deja de decir eso. Soy un soldado del Beresaad. No soy un "sentimental".
  • Leliana: (Se ríe tímidamente) Sentimental.
  • Sten: Odio a los humanos.
───────
  • Sten: (Suspira) Leliana, ¿qué quieres de mí?
  • Leliana: ¡Nada! Simplemente, siento curiosidad. Hay muchas cosas que no sabemos sobre ti, Sten. ... salvo que eres un sentimental.
  • Sten: Deja de decir eso, por favor.
  • Leliana: Lo siento. No pretendía burlarme de ti. Tener buen corazón no es malo, Sten. Simplemente, no me lo esperaba.
  • Sten: ¿Por qué?
  • Leliana: ¡Porque eres un qunari! En los cuentos se os retrata como si fuerais huracanes y terremotos, en lugar de seres racionales.
  • Sten: Los qunari somos más peligrosos precisamente porque somos seres racionales.
  • Leliana: No lo entiendo. ¿Qué quieres decir?
  • Sten: Por tu bien, espero que nunca lo descubras.
───────
  • Leliana: He oído historias sobre los qunari, ¿sabes?
  • Sten: ¿Sí?
  • Leliana: Conquistaron casi todo el norte. Tevinter, Rivain, Antiva... La mayor parte del territorio quedó arrasada. En los reinos del norte, se dice que los qunari son implacables. Despiadados. Algo así como un alud, en lugar de una invasión. Hicieron falta tres marchas exaltadas para empujarlos hasta el mar.
  • Sten: La próxima vez lo haremos mejor.
───────
  • Sten: ¿Por qué estás aquí?
  • Leliana: ¿Qué quieres decir?
  • Sten: Las mujeres son sacerdotisas. O mercaderes. O artesanas. O granjeras. Pero no luchan.
  • Leliana: No sé qué responder a eso...
  • Sten: Es algo que no hacen. Simplemente.
  • Leliana: ¿Quieres decir que en tu pueblo no hay magas ni guerreras?
  • Sten: Pues claro que no. ¿Para qué iban a querer nuestras hembras convertirse en varones?
  • Leliana: ¿Pero qué dices? No se trata de convertirse en varones.
  • Sten: No deben hacerlo. Eso solo genera frustración.
  • Leliana: Sten... No, da igual, dejemos el tema.
───────
  • Leliana: ¿Hay bardos qunari?
  • Sten: ¿Por qué no iba a haberlos?
  • Leliana: No sé. No me parecéis un pueblo muy apegado a la música.
  • Sten: No sé. No me parecéis un pueblo muy apegado a la música.


Leliana y Wynne[]

  • Leliana: No eres una mujer religiosa, ¿verdad? ¿No tienes fe?
  • Wynne: Hasta cierto punto, sí. Pero la fe no gobierna mi vida. ¿Por qué lo preguntas?
  • Leliana: Oh, por nada. Simplemente, me pareces una persona muy buena y eso es algo que se nota. Al principio pensé que serías religiosa, como algunas de las reverendas madres. Pero luego lo pensé y me di cuenta de que no, no lo eres.
  • Wynne: Hago lo que hago porque me gusta. Porque disfruto enseñando a otros, ayudándolos. No busco reconocimiento por mis actos. No busco la aprobación de mis iguales ni la de un dios distante.
  • Leliana: Hacer el bien por el bien es admirable. He conocido gente que no era así. Siempre estaban presumiendo de lo que hacían, tratando de impresionar a todos. "Oh, señora Adela, habéis alimentado y vestido a veinte huérfanos. ¡Qué nobleza la vuestra!". "No, no es nada, señora Clarabella. Vos habéis tratado a cuarenta leprosos y les habéis dado masajes". Como una competición, todo falsa modestia. Repulsivo.
  • Wynne: Eh... ¿realmente le dio masajes a esos cuarenta leprosos la señora Clarabelle?
  • Leliana: Quién sabe. Tenía gustos muy extraños. No me sorprendería que hubiera hecho eso... y más cosas.
───────
  • Leliana: Me recuerdas a la señora Cecilie.
  • Wynne: ¿Quién?
  • Leliana: Una dama orlesiana. Mi madre la sirvió hasta su muerte y la señora Cecilie me acogió en su casa, en lugar de arrojarme a la calle. En cierto modo, te pareces a ella. Tienes su misma actitud, su mismo aire de nobleza.
  • Wynne: Oh, niña, no soy noble.
  • Leliana: He descubierto que la nobleza no es solo algo que se lleva en la sangre. He conocido nobles mezquinos y malvados... unos completos degenerados. Y luego hay gente que posee una dignidad y una gracia innatas, que te atraen hacia ellos, sean quienes sean y seas quien seas tú. Creo que el campesino más humilde puede poseer el espíritu más noble, y esa nobleza siempre acaba por salir a la luz. Eso es lo que compartes con la señora Cecilie.
  • Wynne: Vaya... Gracias, Leliana. Eres muy amable.
───────
  • Wynne: ¿Echas de menos el claustro? He oído que fuiste muy feliz allí.
  • Leliana: Sí. En general lo fui. Estaba en paz y era un nuevo comienzo para mí. Nadie sabía quién era... Pero a veces me alegro de haber vuelto a los caminos. Había cosas que no me gustaban en aquel lugar... Bueno, gente, más bien. Algunos de los hermanos y hermanas hablaban como si... como si su Cantar le fuera más grato al Hacedor. Oh, yo detestaba la condescendencia con la que me hablaban. Sí, a veces me olvidaba de las palabras del Cantar, o las decía mal. ¿Y qué? Al Hacedor lo que le importa es el corazón, ¿no? Así que no repara en lo que sale de tus labios mientras tu corazón sea sincero.
  • Wynne: Creo que no lo has entendido del todo, querida. La Capilla cree que el Cantar de la Luz debería difundirse por todo el mundo. Pero eso no es posible si quienes lo entonan lo hacen de manera incorrecta.
  • Leliana: Pero yo conocí al Hacedor antes incluso de haber oído todos los Cantares. El Hacedor le habla a la gente. Lo que pasa es que no saben cómo escucharlo. Yo creo que es todo un juego de poder. Si consiguen convencer a los demás de que saben más que ellos, tendrán que respetarlos.
  • Wynne: Ah, hija mía, precisamente por decir esas cosas desconfiaban de ti. Las opiniones que difieren de las nuestras siempre resultan amenazantes.
───────
  • Wynne: A veces cuesta creer lo mucho que has pasado a tan temprana edad.
  • Leliana: Parezco más joven de lo que soy en realidad, creo.
  • Wynne: Sí.. sí, es posible. Cuando yo tenía tu edad, estaba a punto de coger a mi primer discípulo. Visto con perspectiva, creo que quizá habría sido preferible que esperara unos años. Era arrogante y mi juventud alimentaba una confianza excesiva.
  • Leliana: Cuesta creerlo viéndote ahora.
  • Wynne: Oh, tuve una década o dos para serenarme. Créeme, por aquel entonces era bastante... orgullosa.
  • Leliana: Entonces eres como un buen vino, ¿no? Te has ido suavizando con el paso de los años.
  • Wynne: Supongo que hay parte de verdad en esa analogía, pero, por el Hacedor, detesto que me comparen con el vino. O con el queso. Sobre todo con el queso.
───────
  • Leliana: Debe de ser maravilloso poseer la capacidad de hilvanar hechizos.
  • Wynne: ¿Maravilloso? Puede que para ti, pero muchos no piensan del mismo modo.
  • Leliana: Oh, ¿qué saben ellos? La magia es un regalo del Hacedor. Debes utilizarla. Lo haces sin esfuerzo alguno. Para ti es tan natural como respirar. Ojalá yo tuviera tanto talento.
  • Wynne: Pero si lo tienes. Tienes tu música y tu baile. Eres la persona más grácil que jamás he conocido. Puede que el Hacedor nos dé magia a todos... lo que de diferentes tipos.
  • Leliana: Nunca lo había pensando así. Supongo que todos tenemos nuestros pequeños dones. Cuando estaba en Orlais, conocí a una dama idéntica a las demás, es decir, de rostro hermoso e ingenio escaso. En cualquier caso, Catarina poseía la insólita habilidad de hacer nudos con el rabillo de las cerezas utilizando solo la lengua. Era impresionante. A los hombres, especialmente, les encantaba mirarla.
  • Wynne: Ah, sí, es exactamente el tipo de magia divina de la que yo estaba hablando.

(Si se ha reclutado a Oghren)

  • Leliana: ¿Incluso a Oghren?
  • Wynne: Oghren es un enano. Realmente no procede del Hacedor.
  • Leliana: Ah, ya. Eso lo explica todo.
───────

(Tras completar El Círculo Roto)

  • Leliana: Wynne, ¿esto es tuyo?
  • Wynne: ¡Oh, mi bolsa de ingredientes! Gracias, querida. Empezaba a preguntarme dónde la había puesto.
  • Leliana: Junto a la fogata, en el campamento.
  • Wynne: Oh... Sí, ya me acuerdo. Es terrible lo que le hace la edad a nuestra memoria...
  • Leliana: Eres una gran maga, Wynne, además de una persona más inteligente y sabia que mucha gente que conozco. Incluidos muchos jóvenes.
  • Wynne: Ah, tendrías que haberme visto hace quince o veinte años... Me temo que el fuego se ha apagado un poco desde entonces.
  • Wynne: Pero gracias, Leliana... por cuidar de esta anciana.
───────

(Tras haberse revelado la condición de Wynne)

  • Leliana: Me he enterado de... lo que pasó y... la verdad es que no sé qué decir, pero siento que tengo que decir algo. ¿Que lo lamento, quizá?
  • Wynne: No necesito palabras de consuelo, así que no te sientas obligada a ofrecérmelas. Todos tenemos que morir, Leliana, y lo sabemos. ¿En qué se diferencia esto?
  • Leliana: En que... ¿ocurrirá antes?
  • Wynne: ¿Seguro? Podría morir dentro de un año, o mañana mismo, con el corazón atravesado por la flecha de un bandido. No lo sé con certeza. El miedo a la muerte, cuando es constante, basta para arrebatarnos la alegría de todas las cosas, sobre todo la de vivir. No te preocupes por mí, ni tampoco por ti. La muerte llegará cuando se le antoje y hasta entonces, viviremos con plenitud.


Leliana y Zevran[]

  • Zevran: Bueno, Leliana, imagino que hará mucho tiempo.
  • Leliana: ¿Mucho tiempo? No sé a qué te refieres.
  • Zevran: A la última vez que sudaste bajo las sábanas. Acabas de abandonar el claustro, ¿no?
  • Leliana: Pues claro que hace mucho tiempo. Hay cosas más importantes en la vida que "sudar bajo las sábanas", Zevran.
  • Zevran: Oh, no pienso discutírtelo. Solo digo que el cuerpo tiene sus necesidades, necesidades también son obra del Hacedor. Las tuyas deben de ser... considerables, después de tanto tiempo.
  • Leliana: Ése es un asunto muy personal.
  • Zevran: No pretendía ofenderte. Únicamente te ofrecía mis servicios por si alguna vez necesitas... liberarte.
  • Leliana: Deja que lo piense. Si se mueren de repente todos los varones de Ferelden, puede que tengas una posibilidad.
  • Zevran: ¡Ah! ¡Al fin un avance!

(Si el Guarda tiene un romance con Leliana)

  • Leliana: Eres realmente noble. A lo mejor debería preguntarle al guarda gris si debo aceptar tu oferta, ¿no te parece?
  • Zevran: Buf. Las aventuras te han cambiado, Leliana.
  • Leliana: Para mejor, espero.

(Si Leliana se ha endurecido)

  • Leliana: Eres muy amable por tu parte pensar en mi bienestar, Zevran.
  • Zevran: Que no se diga que no estoy ahí cuando alguien necesita ayuda.
───────
  • Zevran: Bueno, dime, ¿qué hacen las hermanas de la Capilla para divertirse?
  • Leliana: ¿No tenéis hermanas en Antiva, Zevran?
  • Zevran: Naturalmente. Pero... no solemos hablar de ellas. Son "atiya nagrano"... ¿Cómo se dice aquí? Puras. No se las debe mancillar.
  • Leliana: ¿Y se las mancilla con solo hablar de ellas?
  • Zevran: Qué inocente eres...
  • Leliana: No nací en la Capilla, Zevran. Las hermanas... teníamos muchas formas de pasar el tiempo. El trabajo, por ejemplo. Y la plegaria.
  • Zevran: ¿Y no teníais tiempo para el esparcimiento?
  • Leliana: No estaba allí para perder el tiempo y buscar placeres, Zevran. Estaba allí para contemplar mi relación con el Hacedor.
  • Zevran: ¿Y ya está? Suena aburridísimo.
  • Leliana: ¿Y qué crees tú que hacían las hermanas antivanas?
  • Zevran: Bueno, en Antiva las capillas son las principales productoras de vino, así que siempre he asumido que... ¿se lo bebían?
  • Leliana: Lo... lo dudo mucho.
  • Zevran: Otro sueño de infancia que se esfuma. Y pensar que hubo un tiempo en que quise ser un hermano...
───────
  • Zevran: ¿Cuánto tiempo pasaste en ese claustro, querida?
  • Leliana: Un poco más de dos años. ¿Por qué lo preguntas?
  • Zevran: Y... ¿todos los hermanos y hermanas de allí habían hecho los votos?
  • Leliana: La mayoría sí.
  • Zevran: Durante dos años, solo tuviste contacto con hombres y mujeres que... que están prometidos a un dios que los ignora, ¿no?
  • Leliana: ¿Adónde quieres ir a parar?
  • Zevran: ¿No... no deseaste compañía en todo ese tiempo? ¡Dos años! La mera idea me provoca desfallecimientos.
  • Leliana: El tiempo que pasé en el claustro fue una época de contemplación. Me dedicaba a pensar en el Hacedor y a otras... tareas dignas. Pero, como ya he dicho, la mayoría de los hermanos y hermanas habían hecho los votos, pero no todos. Algunos de ellos solo la afirmación, como yo.
  • Zevran: ¡Ajá! Entonces no fue tan malo.
  • Leliana: No pasó nada, Zevran. No habría estado bien, en una casa consagrada al Hacedor.
  • Zevran: ¿Por qué? El Hacedor nos hizo como somos. Nos dio nuestros impulsos. Nos dio nuestros cuerpos. ¿Crees que no quería que los usáramos?
───────
  • Zevran: Bueno, háblame de tu visión, Leliana.
  • Leliana: No tengo la menor intención de hablar de mis visiones contigo. Te reirías de mí.
  • Zevran: No, ¿por qué iba a hacer yo semejante cosa?
  • Leliana: ¿Ves? ya lo estás haciendo. No, no pienso hablar contigo de ello.
  • Zevran: Mmm. Sí, supongo que el Hacedor no querrá que se difunda su palabra. Muy bien, acepto la reprimenda.
  • Leliana: Pero... ¿por qué quieres saberlo?
  • Zevran: Pues para reírme de ti, claro.
  • Leliana: Eres imposible.
  • Zevran: Al contrario, querida mía, suelen decirme que soy un chico fácil.
───────
  • Zevran: Venga, esta vez hablo en serio. Háblame de la visión.
  • Leliana: De ningún modo.
  • Zevran: Les has hablado a los guardas grises de tu visión, ¿no? ¿Por qué a ellos sí?
  • Leliana: Porque dijiste que ibas a reírte de mí. Lo dijiste tú mismo.
  • Zevran: En ese momento me pareció gracioso. Pero, vamos... seguro que se nota que ahora hablo en serio. Quiero saberlo, de verdad.
  • Leliana: Es una pena, porque yo no quiero contártelo, de verdad.
  • Zevran: Empiezo a sospechar que no crees en tu propia visión...
  • Leliana: ¿Cómo? Eso... ¡no es verdad! ¡No te creo!
  • Zevran: Entonces no hagas nada, piense lo que piense yo.
  • Leliana: ¿Pretendes reírte de mí?
  • Zevran: Bueno, sí... No puedo impedirlo.
  • Leliana: Yo... Tú... Simplemente...
  • Zevran: Lo sé, lo sé. Soy terrible.
───────
  • Leliana: Esas marcas tuyas... tienen un extraño atractivo. Me recuerdan a las pinturas faciales que usábamos en Orlais.
  • Zevran: Ah, pero no son meras pinturas.
  • Leliana: ¿Significan algo para ti los símbolos?
  • Zevran: Algunos sí... Son sagrados para los cuervos. No me está permitido revelarte su significado.
  • Zevran: Otros sirven para acentuar las líneas del cuerpo... sus curvas y su musculatura. Es difícil de explicar con la armadura y la ropa puestas.
  • Leliana: No recuerdo haber visto muchas marcas en tu cuerpo.
  • Zevran: Ah, no, claro que no. Porque no están en las partes que has visto hasta ahora. Si lo deseas, puedo mostrártelas.
  • Leliana: Eh... No, mejor no.
  • Zevran: ¿Te supone un problema?
  • Leliana: En absoluto. Simplemente, me contentaré con mirar las marcas de tu cara, nada más.
  • Zevran: Como quieras. Pero si cambias de idea...
  • Leliana: Serás el primero en saberlo, no te preocupes.
───────
  • Leliana: Tenemos muchas cosas en común, Zevran.
  • Zevran: ¿Aparte de nuestra pureza y nuestra belleza, dices?
  • Leliana: Ambos hemos pasado muchos años fuera de Ferelden. Tú eres un asesino y yo una bardo.
  • Zevran: Así que has matado por encargo.
  • Leliana: Muchas veces. No es que me gustara, pero lo he hecho.
  • Zevran: ¿Que no te gustaba? ¿No disfrutabas con la emoción de la cacería?
  • Leliana: Supongo... que sí. Con la cacería... no con la muerte.
  • Zevran: La muerte solo señala el final de la cacería. Sin ella, la persecución continuaría. Supongo que tú matarías a tus víctimas con limpieza, ¿verdad?
  • Leliana: Siempre que era posible, sí.
  • Zevran: Bien. La presa, una vez rendida, merece una muerte buena y limpia. Puede que tengas razón. Tenemos muchas cosas en común.
───────

(Si Leliana se ha endurecido)

  • Zevran: Debo decir, querida amiga, que me gusta el cambio que se ha operado en ti.
  • Leliana: Me parece bien, pero no voy a dormir contigo.
  • Zevran: Oh, no estaba pensando en dormir, precisamente.
  • Leliana: ¿Ah, no? Bueno, en ese caso, vamos a ver lo que esconden esos pantalones. A fin de cuentas, para tomar una decisión correcta hace falta información.
  • Zevran: Vaya, qué osada te has vuelto, ¿no? ¡Menudo cambio!
  • Leliana: Sí, sí, pero los pantalones siguen sin bajar, ¿eh?
  • Zevran: Eh... ¿Quieres que te lo enseñe? ¿Aquí?
  • Leliana: ¿Por qué no? ¿No eras tú el libertino impenitente? Corren ciertos rumores sobre los elfos y antes de considerar siquiera la posibilidad de un revolcón, quiero asegurarme de que son falsos.
    • Zevran: Pensándolo mejor, puede que hayas llegado a un lugar al que no me atrevo a seguirte...
    • (Si el Guarda tiene un romance con Leliana) Zevran: Pensándolo mejor, creo que sería una grosería meterme en los dominios de otro hombre...
  • Leliana: Ya decía yo.
───────

(Tras empezar La gran asamblea)

  • Leliana: Zevran, antes te he visto mirando a una chica en la ciudad. ¿Qué piensas de ella?
  • Zevran: ¿A qué chicas te refieres, mi querida Leliana? He visto muchas y las he mirado a todas.
  • Leliana: Ya sabes, la de... ¡la de los zapatos!
  • Zevran: Los zapatos. Sí, muy clarificador.
  • Leliana: Bueno, también tenía el cabello rizado y rubio, recogido en una larga trenza.
  • Zevran: ¿Una trenza? Ah, ésa. Sí, me acuerdo de ella.
  • Leliana: Bueno, ¿y qué me dices? Parecías fascinado.
  • Zevran: Bueno, era... una verdadera maravilla... salvo por la cara de pan.
  • Leliana: ¿La qué?
  • Zevran: La cara. Todo en ella era maravilloso, salvo la cara.
  • Leliana: Eres malvado.


Leliana y Loghain[]

  • Loghain: Así que eres una fereldena que decidió vivir en Orlais.
  • Leliana: No decidí vivir en Orlais. Mi madre me llevó allí. Sé lo que sientes por los orlesianos, pero no soy una de ellos.
  • Loghain: Es como si lo fueras. Te criaste allí. Tu forma de ver el mundo y tus valores son los de ellos. Te he oído hablar con los demás. Crees que los fereldenos somos pocos sofisticados y apenas civilizados.
  • Leliana: No, eso no es cierto.
  • Loghain: Te pintas para parecer una fereldena, pero solo hay que arañar un poco la superficie para ver que por debajo no hay nada más que Orlais.
───────
  • Leliana: Teyrn Loghain, seguro que conoces grandes historias sobre el rey Maric.
  • Loghain: ¿Sí? ¿Estás buscando un nuevo enfoque para las que se cuentan en Orlais?
  • Leliana: ¡No, no! (Suspira) ¿Para ti todo tiene que ver con eso? ¿Por qué todas las cosas de la vida tienen que estar relacionadas con la política? ¿Crees que en Orlais no admiramos a Maric? Porque sí lo hacemos. Para inflamar la imaginación no hay nada como un audaz príncipe rebelde, ¿sabes?
  • Loghain: ¿Aunque se levantara contra vosotros?
  • Leliana: Sobre todo entonces. Eso lo convierte en una figura romántica. Y si debe hacer frente a un número abrumador de gentileshombres con solo unos pocos granjeros a su lado, aún más.
  • Loghain: Leliana, ese relato es tan absurdo como fantástico.
  • Leliana: La gente no es racional en todo momento. Y las historias solo tienen que ser fieles a sí mismas. ¿Nunca te ha cautivado un relato por el mero hecho de que te acelerara el corazón?
  • Loghain: Mmph.
  • Leliana: Puedes rezongar todo lo que quieras. Sabes que tengo razón.


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