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Julien fue uno de los guardas grises que acompañó a Genevieve durante los eventos narrados en La Llamada.


Descripción[]

Es descrito como un hombre de pelo corto castaño y ojos oscuros, de barba cerrada y bigote recortado según la moda orlesiana. Llevaba la armadura pesada de los Guardas Grises, con el grifo emblema de la orden dibujado en el pecho. Su estilo de lucha era a una sola mano, con armas pesadas, como el mandoble que tenía a la espalda y que Maric describió de un tamaño similar al del propio guerrero.

Trasfondo[]

Julien se unió a la orden de los Guardas Grises junto a Nicolás, poco después de que lo hiciese Genevieve, Comandante de la Guardia Orlesiana de los Guardas Grises. Ambos guardias eran inseparables y mientras Nicolás era algo más extrovertido que su compañero, Julen era un hombre de muy pocas palabras.

Desarrollo[]

Fueron dos de los guardas grises que emprendieron junto a Genievieve la búsqueda de su hermano. Abandonaron Denerim para adentrarse en Los Caminos de las Profundidades. Antes de cruzar las puertas que los llevarían a las entrañas de Ferelden, pronunció una oración invocando la guía del Hacedor para no perderse por el camino, de lo cual se deduce que formaba parte de la fe andrastiana de la Capilla. Conforme avanzó la expedición, el grupo tuvo que enfrentarse a los engendros tenebrosos que pueblan las profundidades. Al verse sobrepasados por el número de enemigos que los rodeaban, decidieron buscar una ruta alternativa para llegar a su destino. Llegaron a la guarida de un dragón, que cayó sobre ellos con furia. Tras una larga lucha, Duncan, viendo que los ataques convencionales no servían de mucho contra la bestia, montó al dragón para apuñalarle en el cuello. La criatura se revolvió, lo lanzó contra una pared y lo dejó inmóvil. Entonces, cuando iba a atacarlo de nuevo, Julien agarró a Duncan y lo apartó del dragón que, furioso, atacó a Julien por haberlo privado de la oportunidad de vengarse del guarda. Lo golpeó y cayó de muy mala manera. Se rompió el cuello y sus heridas quedaron más allá de toda posibilidad de ser curadas. Nicolás amenazó a Fiora y le exigió que utilizase su magia para devolverlo a la vida, pero todos los miembros de la expedición, exceptuando a Nicolás, sabían que aquello no sería posible.

Nicolás culpó a Duncan de la muerte de Julien, creyendo que había sido un error subirse al dragón, aunque fuese eso lo que en última instancia dio al equipo una oportunidad de derribar a la bestia. Utha y Kell también creían al joven recluta responsable de lo sucedido, mientras que el Rey Maric lo defendió, argumentando que sin él no habrían podido derrotar al dragón y que Julien era consciente de los riesgos adjuntos a su labor.

Puesto que en los Caminos de las Profundidades era imposible erigir una pira funeraria acorde con las creencias y los rituales de la Capilla, el grupo envolvió el cuerpo de su compañero en una capa y lo sumergió en un lago subterráneo con la aprobación y el agradecimiento de Nicolás.

Cuando la expedición llegó al thaig de Ortan, sus miembros fueron arrastrados al Velo por una maldición. El grupo fue despertando de sus respectivas ensoñaciones y, al ir a buscar a Nicolás, lo encontraron en una modesta casa en algún lugar del bosque al sur de Orlais. Julien, cortando madera, los recibió con recelo. Nicolás les explicó que habían planeado marcharse juntos a un lugar como ése antes de que la Llamada los llevase a los Caminos de las Profundidades. Asimismo, les pidió dejarlo vivir en el sueño, al sentirse incapaz de regresar al mundo real sabiendo que su amante había muerto. Utha, Maric y Kell comprendieron el sueño de Nicolás y decidieron dejarlo quedarse en el Velo, mientras que Duncan se opuso a ello, aunque no con mucha dureza, puesto que se sentía responsable de su infelicidad.

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