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Ver también: Misión: La casta muerta

Texto del códice

Amigos, hemos discutido mucho, pero ahora propondría un derrotero diferente. No es algo insólito que uno de los nuestros termine en la Legión de los Muertos: las memorias atestiguan algunas caídas en desgracia desconcertantes. Solo su elección de presentarse voluntario ha convertido esto en algo más que un mero escándalo. La pregunta que debemos hacernos es: "¿De qué nos sirve?". La legión siempre ha parecido ser la última esperanza de redención. Si un noble se une a ellos –y porque quiere, nada menos- puede ser algo bueno para que aumente el alistamiento. Y sacrificamos solo a un miembro insensato, al último de una casa problemática. Mejor que grite por sus reformas a los engendros tenebrosos que en estos salones. Yo digo que lo dejemos ir.

Éste es el mandato que se ha aprobado, Durius. Espero que puedas vivir con tu decisión, porque ahora estás condenado.

–De las actas del Cónclave relativas a la Legión de los Muertos, añadido de origen desconocido.

Queridísima Gilly,

Sé que las cosas han resultado difíciles desde el interdicto a nuestra casa. Hubiera preferido pagar por mis actos solo yo pero, de haber sabido las consecuencias, no habría matado a nadie de una casta superior, para empezar. No te abandono a la ligera, pero no conozco otro modo de ahorrarte esta vergüenza que alistarme en la legión. Es una solución a medias que no me da ningún derecho a pedirte consuelo pero, por favor, te ruego que tengas un momento de optimismo insensato. Se habla de un nuevo soldado, ¡un noble! Las cosas que he oído no las gafaré contándolas en voz alta, pero puede ser una manera de recobrar la respetabilidad para mi estirpe, para ti. Si queda algún cauce oficial dispuesto a hablar con nosotros, ¿puedes verificar si el noble existe y si la casa Ferald goza de buena posición?

–Una carta de Maius, sin enviar.

Que este informe llegue a los ojos adecuados para que se puedan modificar futuras tácticas. Hemos encontrado un enclave de los engendros, posiblemente un cubil para reproducirse, pero no hemos podido acercarnos. Había muchos más engendros de los que habíamos previsto y he dividido el pelotón para atraer al grueso principal de la horda y sacarlo de ahí. No espero sobrevivir, pero me he cerciorado de que la mayoría de mis hombres vean un nuevo día. Estoy dividido por esto, ya que mi solicitud será desoída y eso podría condenar a muchos más de la legión de los que morirían aquí. Pero no puedo abandonar a hombres a los que he mirado a los ojos y que considero hermanos. Quizás ellos no me lo agradezcan, porque creen que ya están muertos; pero, mientras hay vida, hay esperanza. Yo no seré el último en ver su valía.

–-De un informe de campo recuperado del señor Durius Ferald, de la Legión de los Muertos.


Baja: Durius Ferald, teniente. Encontrado muerto con su pelotón. No habían tocado el cadáver, lo cual sugiere que los engendros tenebrosos temían a su espíritu, aunque estuviera muerto. Su ferocidad al defender a sus hombres ha sido corroborada por los supervivientes, antes de que sucumbieran a la corrupción. Es raro que la muerte real de un soldado exceda los honores que se le dieron cuando se alistó, pero Ferald era un soldado extraño, un agitador. Sus excéntricas promesas eran perturbadoras, y me temo que su muerte puede desmoralizar más a la legión que oír sus fantasías de primera mano y todo. Ha sido entregado a la roca con su insignia, el único entierro honorable que le hemos podido dispensar con los engendros pisándonos los talones, pero oficialmente él ha formado un segundo frente. Mejor que el tiempo diluya sus alocadas esperanzas a que mueran directamente.

–De un informe quincenal de bajas, del sargento Unger.


En virtud del honor de sus antepasados y un gran sacrificio personal por parte de su último descendiente, la vinculación de la casa Ferald a la Legión de los Muertos se reconoce como merecedora de ser investigada por las memorias. Si el linaje mostrase estar intacto y bastar, las relaciones con la Legión de los Muertos podrían reconocerse como nobleza menor, aunque con restricciones. Esta casa menor será sometida al proceso generacional de admisión en las memorias. Que el honor alcance a sus descendientes.

–Según registran las memorias.

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